Reflexión del Día – Qué es Dios?

Dios es la justicia que cada persona lleva dentro. El injusto, consciente o inconscientemente, está incapacitado de sentir a Dios. Sientes a Dios al decir la verdad a ti y a los demás.

Dios es todo aquello que por siempre ha sido real. Dios es la Naturaleza, con sus ríos, montañas y playas. También con sus terremotos, huracanes y enfermedades.

Dios es el destino, es la fortuna. Todo lo que acontece en tu vida, es guiado por él.

Dios es la máxima virtud, es sabiduría, es perfección. Es tu guía para sentir el cielo.

Dios es valentía. Dios se encuentra al otro lado del miedo. Cuando no permites que el miedo te paralice hacer lo que debes, estás con Dios. Dios es coraje.

Dios es responsabilidad. Es ese sentimiento de responsabilidad lo que hace que los sufrimientos se acepten voluntariamente. Los aceptas y los enfrentas porque tienes fe en un mañana mejor.

Dios es amor. Es el amor de un padre por sus hijos. Es el máximo sacrificio propio por el bienestar de otra persona. Es la actitud del soldado al dar su vida por un compañero.

Dios se encuentra a través del sacrificio. Cada sacrificio te acerca a Dios, te encamina a él. Los sacrificios son lo que le dan sentido a tu vida. Una vida sin sentido, está exenta de Dios. Está exenta de responsabilidades porque no importa lo que hagas.

Encuentra lo que le da sentido a tu vida a través de los debidos sacrificios. Sólo tú sabes lo que debes hacer. Lo que debes sacrificar. Lo encontrarás en tu interior, justo al lado de Dios. El sacrificio es lo que conecta el sentido de tu vida con Dios. Es lo que te permite estar en una alegría constante. Dios es esta alegría, la alegría que no depende de nada externo a ti.

Dios es justicia, naturaleza, destino, sabiduría, valentía, responsabilidad, amor, sacrificio y alegría.

Discursos de Epicteto – Traducido por Robert Dobbin

Obra maestra de la filosofía Estoica. Epicteto fue la mayor parte de su vida un esclavo que en su vejez logró ser libre. Lideró una escuela filosófica en la cual un alumno tomó notas que es lo que hoy componen este libro. Es un libro en el cual encontramos sabiduría práctica. 

Idioma versión: Inglés
Fecha leído: Diciembre 2017
Recomendación: 10/10
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Mis notas

  • Dios te dio el poder de hacer buen uso de las impresiones. Si les prestas atención, nunca serás bloqueado o frustrado; no te quejarás, y nunca culparás a los demás.
  • Enfócate en el presente siempre. No añadas nada a lo que ocurre. Sé objetivo.
  • El ser humano soporta cualquier cosa, excepto aquello que entiende que es irracional. Cualquier cosa razonable lo tolera. Por esto, la meta fundamental de la educación es alinear nuestros preconceptos con la naturaleza respecto a lo que es racional e irracional.
  • Considera a qué precio vendes tu integridad; pero por favor, por el amor de Dios, no la vendas barata.
  • Haz que tu meta sea nunca fallar en tus deseos o experimentar cosas que preferirías evitar; trata de nunca equivocarte en tus impulsos y repulsiones; apunta a ser perfecto también en la práctica de la atención y en la de suspender los juicios.
  • ¿Dónde está el progreso? Al renunciar a lo externo y enfocarse en lo interno, en su carácter, mejorarlo. Indiferente a lo externo. Disciplinado desde el amanecer hasta el momento de dormir. Sin perder tiempo en las cosas sin sentido. Practicar el Estoicismo en cada situación.
  • Ten la habilidad de ver eventos individuales en el contexto como parte del todo y ten un sentido de gratitud por lo que ocurre. Así estarás en paz con la Providencia, con Dios, con el Destino, con la Naturaleza. Es aplicar Amor Fati.
  • Tu tienes fortalezas internas que te hacen soportar dificultades de todo tipo. Te han dado resiliencia, coraje y paciencia. ¿Por qué te preocupas de lo que pueda pasar, si estás armado con la virtud de la resiliencia? Nada te puede causar problemas o molestarte. En vez de enfrentar las desgracias con quejas y lágrimas, utiliza esa facultad especial que te fue dada para lidiar con eso.
  • ¿Qué habría hecho Hércules en ausencia de todos sus obstáculos? Obviamente habría seguido durmiendo, vivido en lujo y comfort. Entonces, al desperdiciar su vida en lujo y confort, él nunca se hubiese convertido en el Grandioso Hércules. Incluso si lo hubiese logrado, ¿de qué le habría servido? ¿Para qué esos brazos musculosos, ese físico y esa nobleza de alma, sin las crisis o condiciones que lo impulsaran a la acción? Las dificultades sacan lo mejor de ti. Te hacen fuerte, aprovéchalas. Cuando no existan, créalas. Recuerda a Martin Luther King jr.: “Lo que no me mata, me fortalece.”
  • Deja de quejarte por lo que pueda pasar. Dios te dio la capacidad de soportar cualquier cosa sin tener que humillarte, y te la dio sin restricciones. Tienes el control de todo, pero no usas este poder gratuito, y te sientas a ahogarte en la depresión.
  • El filósofo aprende a vivir bien sin dañar a los demás. Tiene o vive con una moral correcta.
  • Todo aquel vulnerable al miedo y al deseo, halaga y se arrodilla ante cualquiera con el poder de lastimarle en esas cosas que teme o desea. Sé como Sócrates, solo Dios le indicaba qué hacer: nunca en contra de las virtudes.
  • Educarse significa aprender a alinear nuestros deseos con la forma como pasan las cosas. La libertad es buena y con valor; desear arbitrariamente que pasen cosas que arbitrariamente parecen para ti lo mejor, no es bueno, es una desgracia.
  • Agradece a los dioses por haberte hecho lo suficientemente fuerte para soportar lo que escapa de tu control, y solo responsable de lo que controlas. Ten un uso adecuado de las impresiones que recibes. Deja de preocuparte por lo externo a tu control. Solo te creas problemas. Sé objetivo y no alojes en tu mente falsas impresiones.
  • No menosprecies a aquellos que cometen delitos, compadécete de ellos. No entienden la diferencia entre el bien y el mal. No te enojes con ellos. No es tu deber ni tienes el derecho. Esto aplica a las personas que se han equivocado al ignorar lo que es realmente bueno. Lo que hicieron fue pensando que harían algo bueno, pero su sistema de valores está basado en valores falsos. En cambio, también existe un grupo de personas que son de naturaleza malvada, que eligen el mal a sabiendas. Estos están enfermos, no es simple ignorancia.
  • Camina derecho y libre, confiando en la fuerza de tus convicciones morales, no en la fuerza de tu cuerpo, como un atleta. No eres invencible por fuerza bruta, como una bestia salvaje. Eres invencible cuando nada fuera de tu voluntad puede desconcertarte.
  • Los pensamientos de una persona son lo que desmoralizan a ella misma. Lo que la naturaleza hizo libre solo puede ser perturbado u obstaculizado por sí mismo. Si alguien amenaza cualquier cosa externa a ti (eres razonamiento y elección), a lo cual le tienes un gran valor, pedirás piedad, pero si te preocupas por tu carácter, te mantendrás firme.
  • El deber primario del filósofo es poner a prueba sus impresiones, eligiendo entre ellas y solo desplegando aquellas que han pasado la prueba. La prueba consiste en razonar las impresiones, para determinar si son verdaderas o no.
  • Todo aquello que amas y valoras fuera de ti, es lo que te esclaviza. Es tu punto débil.
  • Sócrates: “una vida sin examinar, no merece ser vivida.”
  • Las pasiones provienen de deseos frustrados.
  • La esencia del bien y del mal consiste en la condición de nuestro carácter. Las cosas externas son los medios por los cuales nuestro carácter encuentra su particular bien y mal. Encuentra el bien al no añadir valor a los medios. Juicio correcto respecto a lo externo hace nuestro carácter bueno, juicio perverso lo hace malo.
  • Si no puedes cambiar la mente de una persona, date cuenta que no es más que un niño, síguele la corriente. Si no logras seguirle la corriente, entonces mantente quieto.
  • Ten confianza en todo lo que está fuera de tu control, y precavido con todo lo que está bajo tu control. Analiza y razona tus pensamientos, acciones, impresiones y juicios, no aceptes nada como una verdad sin haber sido analizado. Estas son las cosas que controlas. Para todo lo demás, ten confianza en lo que depende del Destino, de Dios. No lo puedes cambiar. No es ni bueno ni malo, es indiferente a ti. No temas a la muerte. Ten la confianza de que eso es algo natural, pero sé precavido y prepárate para no sentir miedo cuando llegue.
  • Los humanos nacen para ser fieles con los demás, el que niega esto, niega su propia humanidad. Pero, ¿qué estás haciendo cuando tiras a la basura tu fidelidad innata, para tener relaciones con la esposa o esposo de tu vecino? Estás arruinando y destruyendo. Preguntas ¿el qué? Pues arruinas y destruyes el ser humano de confianza, principios y piedad que una vez fue. También se arruina la idea de vecindad, amistad y comunidad. ¿Cómo se puede confiar en una persona de este tipo?
  • Cuando las cosas externas son más importantes para ti que tu propia integridad, entonces prepárate para servirles por lo que te resta de vida. No aceptes ser su esclavo y luego cambies de parecer. Comprométete con uno u otro camino sin reserva alguna. Elige ser libre o esclavo, iluminado o tonto. ¡Pero por amor de Dios, no aceptes años de abuso, para luego cambiar de parecer! Esta humillación puede ser evitada antes de que empiece: solo decide ahora lo que piensas que es realmente bueno y malo.
  • Si no quieres ser una persona irritable, no alimentes tu hábito. Como un primer paso, trata de mantenerte calmado y cuenta los días que no te has enojado. Yo en el pasado me enojaba a diario, luego interdiario, luego cada tres o cuatro días… si logras hacer un mes, ¡gracias Dios! Los hábitos primero deben ser debilitados, y luego destruidos. Cuando puedes decir “no perdí mi calma hoy, o por dos d}as, o por tres o cuatro meses, y mantuve la compostura ante la provocación,” sabrás que estás en mejor salud. Utiliza un calendario físico, y cada día que hagas esa actividad que quieres formar un hábito o que no hagas esa actividad que quieres eliminar uno, pon una X. Pronto, tendrás una cadena, y tu trabajo será no romper esa cadena. El éxito se convierte en una cuestión de momentum.
  • Solo hay una cosa que debes recordar, la regla que distingue entre lo que es tuyo y no. Mantén tu carácter en todo lugar. No importa dónde estés, lo que pongas en tu mente, determinará tu estado. Nunca te vendas por lo externo. La prudencia, justicia, disciplina y valentía no tienen precio. Si cambias estas virtudes por cosas externas, serás esclavo de lo externo.
  • ¿En quién te debes convertir? En un filósofo que:
    1. Tiene la fuerza de voluntad que siempre consigue lo que desea.
    2. Tiene la capacidad de rechazar lo que no le gusta.
    3. Tiene el impulso apropiado a cada acción.
    4. Tiene un propósito de vida definido.
    5. Tiene un consentimiento disciplinado.
  • Si perdieras la capacidad de leer o tocar música, pensarías que es un desastre, pero no piensas nada de perder la capacidad de ser honesto, decente y civilizado. A pesar de que los primeros infortunios provienen de una causa externa, mientras que los segundos son tu propia culpa.
  • Epicteto: Pon a prueba algo, por ejemplo, “el placer.” Para que algo sea bueno, debe ser algo en lo que podamos depender y confiar.- Estudiante: Estoy de acuerdo.
    – Epicteto: ¿Puedes confiar en algo que viene y se va?
    – Estudiante: No.
    – Epicteto: ¿Es el placer constante?
    – Estudiante: No.
    – Epicteto: Entonces elimínalo del conjunto de cosas que son buenas.

    Esta es la manera que las cosas se ponen a prueba y se llega a desacuerdos, cuando son establecidos los estándares. La filosofía trata de probar y establecer esos estándares. El Sabio hace uso de lo que encuentra al probar al instante. Algo bueno debe ser confiable, se puede depender de ello y debe ser una fuente de orgullo.

  • Cada vez que veo a una persona sufriendo de nerviosismo, pienso, bueno, ¿qué puede esperar? Si no se enfocara en las cosas fuera de su control, su nerviosismo acabaría al instante. A la hora de construir una casa, busca un ingeniero; al firmar un contrato, un abogado; para sanarte, un médico; pero cuando trata de deseos, aversiones, impulsos, planes y proyectos, no busca ayuda alguna. Lo se porque desea lo que no puede tener, y no quiere lo que no puede rechazar y ni siquiera está consciente de esto. No conoce la diferencia entre sus posesiones y las de los demás. Porque si lo supiera, nunca estaría frustrado, decepcionado o nervioso. No te pongas nervioso al hablar en público, enfócate en lo que controlas, no en lo que pensarán de ti. Aplica esto a todo y no experimentarás ansiedad, nerviosismo, o decepción.
  • Zeno no tenía deseo alguno de complacer al Rey. El Rey Antigonus era quien estaba ansioso por el encuentro. Ningún experto necesita la aprobación de un principiante. El miedo escénico ocurre cuando “esperas” (externo a ti) agradarle a los demás. Esto es un error porque deseas cosas que no controlas. Enfócate en lo que controlas, practica hasta dominar lo que tienes que decir, y confía en tu capacidad.
  • Un tonto no puede ser convencido o ni siquiera obligado a renunciar su tontera.
  • Cuando valoras y deseas lo externo a ti, pues claro que experimentarás miedo y nerviosismo. Al enfrentar situaciones que juzgas como malas, sentirás temor y aprensión. Dirás: “por favor, Dios, ayúdame a aliviar esta ansiedad.” Escucha, estúpido, tienes manos que te la dio Dios. Puedes ponerte de rodillas y rezar que no moquees. Una mejor idea sería limpiarte la nariz y olvidarte de rezar. El punto es, ¿no existe algo que Dios te dio para tu problema actual? Tienes los regalos de coraje, fortaleza y resistencia. Con “manos” como éstas, ¿todavía necesitas que alguien te ayude a limpiarte la nariz?
  • Cada día debes poner las ideas en acción que protegen en contra del apego a lo externo, como personas individuales, lugares o instituciones, incluso tu propio cuerpo. Recuerda la Ley de Dios y mantenla a la vista constantemente: enfócate en lo que controlas, deja todo lo que no te pertenece. Utiliza las cosas materiales que tienes, no te arrepientas de las que no tienes. Si una de ellas es llamada, déjalas ir voluntariamente, agradecido por el tiempo que la tuviste, a menos que quieras ser como un niño que llora cuando su madre se aleja.
  • Pon tu casa en orden. Saca de tu mente el miedo, la lujuria, la petulancia, el dolor, la envidia, el rencor, la avaricia y la indulgencia excesiva. Deshacerte de estas cosas, también requiere la ayuda de Dios, confiar en el, y rendirte a su dirección. Si no estás dispuesto a hacer esto con toda tu energía, servirás a alguien más poderoso que tu, y continuarás buscando la felicidad fuera de ti, destinado a nunca encontrarla. Debido a que la buscas en el lugar equivocado, olvidado buscar donde realmente reside.
  • No desees nada que Dios no quiera, y nadie te detendrá, así como nadie puede oponerse a Dios. Cuando lo tienes a él como tu líder, y alineas tu voluntad y deseos con él, ¿qué miedo a fracasar puedes tener? Solo desea lo que te trae el Destino, solo rechaza lo que no te trae. Nada contrario a tus deseos ocurrirá. Nada que deseas no ocurrirá.
  • No permitas que la fuerza de la impresión cuando primero te golpee te tumbe; solo dile: “espera un momento; déjame ver quién eres y qué representas. Déjame ponerte a prueba.” Luego, no permitas que te hale imaginándote los placeres que te esperan. Sino, te llevará por las narices a donde sea que quiera. Oponte con algunos pensamientos buenos y honorables, y entierra los sucios.
  • No confíes en una persona de mal carácter, es débil e indecisa, fácil de dominar por impresiones diferentes en distintos momentos. No importa si son hermanos, si crecieron juntos, si fueron a la misma escuela… Lo que importa saber es dónde pone su interés propio: en lo externo o en las elecciones morales. Si es en lo externo, no puedes llamarle amigo, como tampoco puedes llamarle confiable, consistente, valiente o libre. En algún momento, sus impresiones harán que te traicionen. No te sorprendas cuando ocurra.
  • Si alguno de ustedes está serio respecto a ser amigo, desháganse de valorar lo externo, condénenlo y sáquenlo de su mente. La amistad solo se encuentra en tener justicia, confianza y respeto solo por las virtudes. De esta manera, estarás en condiciones de ser amigo con los demás, formando relaciones fáciles y naturales con personas de pensamiento semejante, pero también capaz de tratar a las almas no iluminadas con simpatía y tolerancia, recordando que ellos son ignorantes o están equivocados acerca de lo que es lo más importante. Cuando te enfoques en quién eres (razonamiento y elección) y entiendas dónde poner tu interés propio (en tus elecciones morales), estarás listo para amar. Acepta a todos aquellos sin esta capacidad.
  • La voluntad, aplicada correctamente, es el mayor elemento de todos. Controla todo. Es al utilizarla bien que una persona buena se vuelve buena; determina si conocerás la felicidad o no; determina si estarás en términos hostiles o amigables con tu vecino. Simplemente puesto: ignora esto y resultará en infelicidad, dale tu atención y tu felicidad está garantizada.
  • Tus objetivos son estar atento a las impresiones y hacer buen uso de ellas; que no falles en tus deseos, o experimentes lo que no quieres; que nunca seas desafortunado o infeliz, sino libre, sin restricciones ni controles; en simpatía con la regla de Dios, a la cual te rindes alegremente; sin problemas con los demás, sin acusar a nadie. Capaz con toda sinceridad de pronunciar las palabras de Cleanthes: “guíame, Zeus, guíame, Destino.” La capacidad para lograr esto la tienes, es tu máxima facultad: tu voluntad.
  • La mente es la materia prima del hombre bueno, su meta es responder a las impresiones como la naturaleza quiere. Como regla general, la naturaleza diseñó la mente para consentir con lo que es verdad, disentir de lo que es falso y a suspender el juicio en casos dudosos. Similarmente, condicionó la mente a desear lo bueno, rechazar lo malo y ser indiferente con lo que no es ni lo uno ni lo otro. Todas las acciones están basadas en este principio. El bien es preferido ante cualquier asociación humana. Nunca abandones el bien para mantener una relación, para que otro tenga “su bien.”
  • Desde que salgas en la mañana, todo lo que escuches o veas examínalo profundamente. Entonces formula respuestas como si estuvieran haciendo preguntas. Si ves una persona de buen aspecto físico, pon a prueba esta impresión: ¿su belleza tiene algo que ver con tu carácter? Si no es así, olvídala. Todo aquello que caiga fuera de la esfera del bien moral, del buen carácter, falla el examen. Es indiferente a ti. Es nada. De esta manera eliminas esas opiniones maliciosas, te debes concentrar para lograrlo. Una lucha sectaria, la discordia, culpar y acusar, vocear y rabiar, todas estas solo son opiniones, la opinión de que lo bueno y lo malo está fuera de nosotros. Cuando alguien transfiere estas opiniones al funcionamiento de la voluntad, tendrá paz mental, sin importar cuáles son sus circunstancias externas.
  • Sócrates: “a una persona le gusta atender su granja, a otra a su caballo; a mi me gusta monitorear a diario mi auto-mejoramiento.” Nunca acusar ni culpar a nadie, mantener el mismo semblante siempre. Estas son las cosas que Sócrates sabía, y nunca dijo que las sabía.
  • Cada día debes entrenar tus impresiones, ellas implícitamente crean sus propias preguntas:- “Su hijo murió.” (La pregunta).
    – Respuesta: “como es algo que no controlaba, no es malo.”
    – “Su padre no le dejó nada al morir.” (La pregunta).
    – Respuesta: “el hijo no lo controlaba, entonces no es malo.”
    – “El lamentó estos eventos.” (La pregunta).
    – Respuesta: “esto está en su control, y es malo.”
    – “El soportó como un hombre.” (La pregunta).
    – Respuesta: “esto está en su control, y es bueno.”

    Si creas el hábito de este tipo de análisis, progresarás, porque nunca consentirás con algo a menos que implique una impresión cognitiva.

  • Ten cuidado al fraternizar con personas no-filósofas, recuerda que si te juntas con alguien cubierto de lodo, difícilmente podrás evitar ensuciarte. A menos que tengas el don de Sócrates, de lograr que los demás lo emulen, inevitablemente adoptarás la mentalidad de los demás. Su mentalidad es más fuerte que la tuya porque ellos hablan con convicción, y a ti aún te falta vigor, vida en tu discurso. La convicción es una fuerza potente e irresistible. Entonces, hasta que tus principios se vuelvan parte integral de ti, se discreto al asociarte con los demás. Adopta nuevos hábitos para ti: consolida tus principios al practicarlos. Ten auto-disciplina y preocúpate por ti. “¿Cómo manejas las impresiones, las examinas o no? ¿Respondes a ellas como debes? ¿Le dices a lo externo que es nada para ti? A menos que esto te describa, deja tus viejos hábitos y a tus amigos no-filósofos, si esperas lograr algo.
  • Cada circunstancia te da la oportunidad de beneficiarte, incluso el abuso y la difamación. El boxeador obtiene la mayor ventaja por parte de su compañero de entrenamiento; quien te acusa es tu compañero de entrenamiento. El te entrena en paciencia, civilidad y temperamento. ¿Qué puedes obtener de la muerte, preguntas? Puedes mostrar cómo una persona obedece la voluntad de la Naturaleza, del Destino, de Dios, con gracia. ¿Qué beneficio puedes obtener de la enfermedad, preguntas? Puedes practicar la calma y serenidad; sin rogar por la ayuda del doctor, ni rezar por la muerte. Lo que sea que te llegue, lo puedes transformar en una bendición, en algo digno, incluso envidiable.
  • No culpes a nadie. Suspende completamente el deseo, ten aversión solo con lo que controlas. Elimina la rabia, angustia, celos, pena. Sé indiferente a las mujeres, fama, lujos. Tu meta es hacer uso correcto de las impresiones. Enfoca tu atención en ti, examina tus creencias. Donde encuentras inquietud, pena, deseos frustrados, aversión fallida, celos y envidia, la felicidad no tiene lugar. Estas pasiones se encuentran cuando hay valores faltos.
  • La escuela de un filósofo es un hospital. Cuando se va, el debe haber sufrido, no disfrutado. ¿Quieres sabes si tienes la educación suficiente para filosofar? ¿Tu meta es educar o que te aplaudan? ¿Tienes la capacidad de dominar la Disciplina del Deseo? ¿No fallas en lo que deseas? ¿No obtienes lo que no deseas?
  • Libre es la persona que vive como desea y no puede ser coaccionado, impedido o forzado, quien sus impulsos no pueden ser frustrados, quien siempre obtiene lo que desea y nunca experimenta lo que preferiría evitar. Nadie quiere ir por la vida ignorante de cómo lograr esto. Nadie quiere vivir con ilusión y prejuicio, ser injusto, indisciplinado, malvado y desgraciado.
  • No te apegues a las cosas externas y no lo estarán. No te digas que son indispensables y no lo serán. Al despertar y al acostarte, reflexiona:- ¿Para qué obtuve las cosas externas?
    – Para usarlas.
    – ¿Por cuánto tiempo?
    – Hasta que el que me las dio así lo quiera.

    Empieza aplicando esto a lo que menos valoras, por ejemplo, un vaso común; continúa con tu ropa, casa, tu cuerpo, las partes de tu cuerpo, hijos, pareja, padres, hermanos. Míralas por cada lado y descártalas mentalmente. Purifica tus pensamientos, en caso de tener apego o devoción a algo que no te pertenece, te dolerá si te lo arrancan. Practica esto a diario, como si fueras al gimnasio a fortalecer tus músculos, y no digas que estás filosofando, sino que eres un esclavo que estás cultivando libertad genuina.

  • Nadie sufre daño incluso si es azotado, encarcelado o decapitado. La víctima puede ser majestuosa en el sufrimiento, y volverse una mejor persona y con más fortuna; mientras que aquella que sí sufre daño, quien sufre lo mayor y más lamentable, es aquel que se transforma de ser humano a un lobo, una culebra, una bestia.
  • Sócrates tenía esposa e hijos, pero como si fuesen a modo de préstamo. Un país, amigos y relacionados, pero todo esto estaba subordinado a la ley universal y tenían que obedecerla. Por esto era libre. Luchó batallas como si no tuviese consideración alguna por su vida. Nunca fue injusto, a pesar de que podía morir debido a ello. No le importaba, no era su piel lo que el quería salvar, sino el hombre de honor e integridad. Estas cosas son innegociables.
  • Sócrates no salvó su vida al costo del deshonor. Un hombre así no se salva con deshonor; una muerte honorable, no escaparse, es su salvación. Un buen actor preserva su reputación no al hablar fuera de lugar, sino al conocer cuándo hablar y cuándo guardar silencio.
  • Cleantes: “lo que dicen los filósofos puede ser contrario a lo que esperan las masas, pero no a la razón.” Aprenderás por experiencia, que es cierto que las cosas que los hombres admiran y trabajan tan fuerte para conseguir, no les sirven una vez que las tienen. Mientras que a aquellos que esas cosas han sido negadas, se imaginan que tendrán todo lo bueno si es que logran conseguirlas. Entonces, cuando las consiguen: su anhelo se mantiene, también su ansiedad, su disgusto no reduce, y todavía anhelan por lo que sea que les falte. La libertad no se logra al satisfacer los deseos, sino al eliminarlos. Asegúrate de esto al dedicarle tanto esfuerzo a estas nuevas ambiciones como hiciste con aquellas metas elusivas: trabaja día y noche para lograr un estado de ánimo liberado. Libre del deseo por las cosas externas.
  • Protege lo que por siempre es bueno para ti; utiliza sabiamente las cosas materiales por el tiempo que te permitan disfrutarlas, y sé contento exclusivamente con la virtud. De otra manera, te toparás con la mala suerte, la decepción y la frustración en cada momento.
  • Para vivir una vida pacífica, necesitas suspender el deseo completamente, y entrenar la aversión solo en lo que controlas. Desasóciate de todo lo externo a ti: cuerpo, posesiones, reputación, libros, aplausos, cargos, o falta de cargos. Porque la preferencia por alguno de ellos, inmediatamente te hace un esclavo, un subordinado, y encaminado a la decepción.
  • Mantén este pensamiento a la vista en la mañana, mediodía y en la noche:”Hay un camino a la paz y a la felicidad, es la renuncia a las cosas externas; valorar nada como tuyo; dejar todo en manos del Destino, de la Naturaleza, o de Dios. Ten devoción por la única cosa que es realmente tuya y que nadie puede obstruir, tu razonamiento; has “eso” el punto de atención de toda tu lectura, escritura o clase que tomas.
  • Nunca elogies o culpes a alguien, sin mirar exclusivamente a sus juicios. Porque ese es el factor determinante, lo que hace las acciones de los demás, o buenas o malas.