El Arte de la Guerra – por Sun Tzu

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra es todo un clásico de la literatura mundial. La sabiduría militar de Sun Tzu puede ser aplicada luego de más de dos mil años, y no solo en la milicia, sino que también la podemos aplicar a los negocios y la vida diaria.

Idioma versión: Español
Fecha leído: Mayo 2017
Recomendación: 9/10
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Mis notas

En cada batalla, la estrategia es de vital importancia, así que si eres experto, finges inexperiencia; si eres eficiente, finges inercia.

Crea en el enemigo una ilusión que lo atraiga; simula una desorganización entre tus tropas y después atácalo.

Finge insuficiencia y deja que ostente su arrogancia.

Agrede al enemigo donde no esté protegido, has redadas cuando menos se lo espera!

No reveles a nadie tu formación, y mucho menos la estrategia que intentas llevar a cabo.

Podríamos considerar que un general que conoce el arte de la guerra, se convierte en el árbitro del destino de su propia gente y de su estado.

Lograr vencer cien veces cien batallas, no es lo máximo en habilidad: obtener la supremacía en el enemigo sin tener que combatir, eso es el mayor triunfo.

Si estás en inferioridad absoluta, si puedes, retírate.

Conoce al enemigo como te conoces a ti mismo. Si eres capaz de eso, aunque sea en la mitad de cien batallas no arriesgarás nada.

Se debe atacar sólo cuando se esté seguro de la propia supremacía.

Un general hábil, logra provocar situaciones que le garantizan la victoria, y no deja escapar ninguna posibilidad de meter al enemigo en dificultad. Así, su ejército ha ganado ya incluso antes de empezar una guerra.

Para impulsar al adversario a la acción, se le debe de hacer ver una posible ventaja. Para desalentarle, hazle temer un daño. Cuando tu adversario esté reposado, debes lograr cansarlo; cuando sabes que tiene la barriga llena, debes hacerle morir de hambre; cuando está tranquilo, debes impulsarlo a moverse.

El mejor ataque es aquel que no se logra entender para defenderse.

Si el adversario tiene una superioridad numérica, mejor no desafiarlo.

Al amanecer, el humor es bueno. Durante el día disminuye, de noche los pensamientos regresan a casa. Así pues quien es experto en el Arte de la Guerra, no afronta al enemigo cuando sabe que su moral es alta, lo ataca cuando sabe que su humor es bajo, o cuando sabe que sus soldados tienen nostalgia de su hogar. Esto significa tener el control moral.

Tener en cuenta las ventajas, sirve para elaborar los planes. Valorar las desventajas, sirve para evitar el problema. El miedo a un daño, bloquea. La acción, es agotadora. La previsión de una ventaja, impulsa.

No sueñes con no ser atacado, sin embargo, haz todo lo posible para ser inatacable. Es una regla fundamental en el Arte de la Guerra.

El temperamento de un general, puede ocultar cinco trampas:

  1. Si desprecia el peligro, puede ser asesinado.
  2. Si es excesivamente apegado a la vida, será seguramente un prisionero.
  3. Si es irascible, es porque le provocan.
  4. Si tiene un alto sentido de la moral, será sensible a la calumnia.
  5. Si es sensible, puede hacerte vivir en un tormento.

El buen general, mantiene en buena salud a sus tropas. Un ejército sin enfermedades, es invencible. Así se dice.

Un enemigo ruidoso incluso por la noche, es un rival asustado.

Los oficiales que no tratan bien a sus propios hombres, y al mismo tiempo le temen, no saben mantener la disciplina.

No castigues nunca a tus hombres, sin haberte ganado primero su respeto: no te obedecerán más. Y las tropas indisciplinadas son difíciles de gobernar.

La disciplina se obtiene con la educación. Tropas bien preparadas te serán fieles; de lo contrario no serás capaz de hacer que te obedezcan.

El general decidido, que no aspira a hacerse notar, y se retira sin temer el deshonor, que siempre trabaja para el bien del pueblo y del soberano, puede ser considerado el tesoro más preciado del Estado.

Mantente unido con tus soldados, consigue el modo de que entre ellos haya armonía: es el Tao de la organización. Gana usando las fuerzas directas y laterales. Un buen general, hace que su ejército sea armonioso. Así, dar las órdenes a los hombres es como dárselas a uno solo, deben hacer aquello que quieras tú.

Conocer el Arte de la Guerra, significa saber siempre la situación exacta del enemigo, de modo que puedas tomar las mejores decisiones acerca de las tácticas de ataque.

Un soberano no puede declarar la guerra, solamente por una discusión, ni siquiera un general puede mandar realizar una batalla, solo porque está impulsado por la ira… De hecho, mientras un hombre enfadado puede recuperar la tranquilidad, y un hombre ofendido puede calmarse, un Estado destruido no puede ser recompuesto, así como los muertos no pueden resucitar.

© 2017, Erwin Pérez

La Alegría de Vivir – por Yongey Mingur Rinpoche

El título original del libro es The Joy of Living. En la primera parte, el autor te presenta una mezcla entre Budismo Tibetano y la ciencia Occidental actual acerca de cómo trabaja el cerebro. En la segunda y tercera parte, te enseña técnicas de meditación y sus beneficios, respectivamente. El objetivo del libro es enseñarte a cómo lidiar con el día a día, y ser felices. Ideal para personas que nunca han meditado y desean adquirir el hábito. En mi caso, que he meditado por algo más de un año, me ayudó a entender el por qué de cierto tipo de meditaciones.

Idioma original: Inglés
Fecha leído: Mayo 2017
Recomendación: 9.5/10
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Mis notas

Cada palabra amable, cada sonrisa que ofreces a alguien que pudiera tener un mal día, se devuelve a tí en formas que nunca habías esperado.

La mente, en esencia, es el aspecto más importante de todas las criaturas que comparten el atributo de ser sensible. Hasta una lombriz de tierra tiene una mente. Claro, no es tan sofisticada como la mente humana; pero puede haber alguna virtud en la simplicidad. Nunca he oído de una lombriz de tierra que se quedó despierta toda la noche preocupada acerca del mercado de valores.

En términos neurocientíficos, la capacidad de reemplazar viejas conexiones neuronales por nuevas es referido como plasticidad neuronal. El término Tibetano para esta capacidad es le-su-rung-wa, que puede ser traducido como flexibilidad. Puedes usar cualquiera de los términos y sonar muy inteligente. Pero el punto es que en un nivel estrictamente celular, experiencias repetidas pueden cambiar la forma en la que trabaja el cerebro. Este es el por qué detrás del cómo de las enseñanzas Budistas que tratan de eliminar los hábitos mentales que conducen a la infelicidad.

Lo que pensamos como nuestra identidad, “mi mente”, “mi cuerpo”, “mi yo”, es en realidad una ilusión generada por el flujo incesante de pensamientos, emociones, sensaciones y percepciones.

Si observas todos tus pensamientos, sentimientos y sensaciones que pasan por tu mente, la ilusión de un ser limitado se disolverá, para ser reemplazada por un sentido de conciencia mucho más tranquilo, espacioso y sereno.

Simplemente al mirar lo que ocurre en tu mente incluso puede cambiar lo que pasa allí.

La confusión, me enseñaron, es el comienzo de la comprensión, la primera etapa de dejar ir los chismes neuronales que solían mantenerte encadenado a ideas muy específicas sobre quién eres y de lo que eres capaz. La confusión, en otras palabras, es el primer paso en el camino hacia el bienestar real.

Mientras no reconozcamos nuestra verdadera naturaleza, sufrimos. Cuando reconocemos nuestra naturaleza, nos libramos del sufrimiento.

Sin importar lo absorbente que sea la vida diaria, no importa lo grandioso que pueda temporalmente sentirse enamorado, recibir elogios o conseguir el trabajo “perfecto”, el anhelo de un estado de felicidad completa e ininterrumpida nos atrae.

Un pensamiento o un sentimiento no puede, en sí mismo, ser descrito como positivo o negativo excepto a través de la comparación con otros pensamientos. Sin este tipo de comparación, un pensamiento, un sentimiento, o una percepción es solo lo que es.

Las Cuatro Verdades Nobles de las enseñanzas de Buda, pueden ser resumidas como:

  1. Una vida ordinaria es condicionada por el sufrimiento.
  2. El sufrimiento es el resultado de causas.
  3. Las causas del sufrimiento pueden ser extinguidas.
  4. Hay un camino simple a través del cual las causas del sufrimiento pueden ser extinguidas.

El pasado es sólo un recuerdo, un pensamiento que pasa por la mente. El pasado, en otras palabras, no es más que una idea. El futuro también es sólo una idea, un pensamiento que pasa por tu mente. Entonces, ¿qué te queda como experiencia real? El presente.

La mente es la fuente de toda experiencia, y al cambiar la dirección de la mente, podemos cambiar la calidad de todo lo que experimentamos.

Para los budistas, la compasión no significa simplemente sentir lástima por otras personas. El término tibetano nying-jay, implica una expansión directa del corazón. Probablemente la traducción más cercana de nying-jay es amor, pero un tipo de amor sin apego o cualquier expectativa de obtener algo a cambio. La compasión, en términos tibetanos, es un sentimiento espontáneo de conexión con todos los seres vivos. Lo que sientes, lo siento; Lo que siento, lo sientes. No hay diferencia entre nosotros.

Cuanto más nos dejamos guiar por la compasión -detenernos por un momento y tratar de ver de dónde proviene la otra persona- menos probabilidades tenemos de entrar en conflicto.

Nirvana es la adopción de una perspectiva amplia que admite todas las experiencias, placenteras o dolorosas, como aspectos de la conciencia.

El término samsara se refiere al círculo de infelicidad, el hábito de correr en círculos, persiguiendo las mismas experiencias una y otra vez, cada vez esperando un resultado diferente.

Si de verdad quieres descubrir una sensación duradera de paz y alegría, necesitas aprender a descansar tu mente.

La sabiduría es inútil sin un medio práctico de aplicarla.

Pensar es la actividad natural de la mente. La meditación no consiste en detener tus pensamientos. La meditación es simplemente un proceso de reposo de la mente en su estado natural, que está abierto y naturalmente consciente de pensamientos, emociones y sensaciones a medida que ocurren.

Simplemente cambiando tu perspectiva, no sólo puedes alterar tu propia experiencia, también puedes cambiar el mundo.

Cuando alguien te diga o haga algo que te moleste, pregúntate si lo que esa persona dijo o hizo fue realmente motivado por un deseo de hacerte daño, o si él o ella estaba tratando de aliviar su propio dolor o miedo.

No hay mayor inspiración, no hay mayor coraje, que la intención de llevar a todos los seres a la perfecta libertad y el completo bienestar de reconocer su verdadera naturaleza. Si usted logra esta intención no es lo importante. La intención por sí sola tiene tal poder que mientras trabajas con ella, tu mente se hará más fuerte; tus aflicciones mentales disminuirán; llegarás a ser más hábil para ayudar a otros seres; y al hacerlo, crearás las causas y condiciones para tu propio bienestar.

Las condiciones siempre están cambiando, y la paz real radica en la capacidad de adaptarse a los cambios.

Deja que tu propia experiencia te sirva de guía e inspiración. Déjate disfrutar de la vista mientras viaja por el camino. La vista es tu propia mente, y debido a que tu mente ya está iluminada, si aprovechas la oportunidad para descansar un rato a lo largo del viaje, eventualmente te darás cuenta de que el lugar al que quieres llegar es el lugar que ya estás.

No importa cuál sea tu posición en la vida -ya sea un taxista, un político poderoso o un ejecutivo corporativo de alto nivel- tus posibilidades de felicidad aumentan enormemente al tratar a los demás como un amigo, alguien que tiene las mismas esperanzas y miedos que tú.

Sólo a través de descansar la mente en su conciencia natural podemos comenzar a reconocer que no somos nuestros pensamientos, no nuestros sentimientos, y no nuestras percepciones. Pensamientos, sentimientos y percepciones son funciones del cuerpo. Y todo lo que he aprendido como budista y todo lo que he aprendido sobre la ciencia moderna me dice que los seres humanos son algo más que sus cuerpos.

Evita a los maestros que hablan de sus propios logros, porque esa clase de charla o jactancia es una señal segura de que no han logrado en absoluto la realización. Los maestros que han tenido alguna experiencia nunca hablan de sus propios logros, sino que tienden, en cambio, a hablar sobre las cualidades de sus propios maestros.

En última instancia, la felicidad se reduce a elegir entre la incomodidad de tomar conciencia de sus aflicciones mentales y la incomodidad de ser gobernado por ellas.

Cuando miras tu propia mente, todas las diferencias imaginarias entre tú y los demás se disuelven automáticamente y la oración antigua de los Cuatro Inconmensurables se vuelve tan natural y persistente como el latido de tu propio corazón:

  • Que todos los seres sintientes tengan felicidad y las causas de la felicidad.
  • Que todos los seres sintientes están libres del sufrimiento y las causas del sufrimiento.
  • Que todos los seres sintientes puedan tener alegría y las causas de la alegría.
  • Que todos los seres sintientes permanezcan en gran ecuanimidad, libres de apego y aversión.
© 2017, Erwin Pérez

 

Siddhartha – por Hermann Hesse

Esta novela está llena de lecciones aplicables a muchos ámbitos de nuestras vidas. Cada conversación de Siddhartha, nos ofrece una manera de pensar invaluable. La historia es interesante e intrigante de principio a fin.

Idioma original: Inglés
Fecha leído: Marzo 2017
Recomendación: 10/10.

Mis notas

Siddhartha había empezado a sospechar que su venerable padre y sus otros maestros, que los sabios brahmanes ya le habían revelado lo mejor de su sabiduría, que ya ellos habían llenado su recipiente de expectativas con su riqueza, y el recipiente no estaba lleno, el espíritu no estaba contento, el alma no estaba tranquila, el corazón no estaba satisfecho.Pero ¿dónde, dónde estaba esta parte más íntima, esta parte fundamental y única? No era de carne y hueso, no era pensamiento ni conciencia, así como los más sabios enseñaban. Entonces, ¿dónde, dónde estaba? Para llegar a este lugar, el yo, yo, el Atman, había otra manera, ¿la cual valía la pena buscar? ¡Ay, y nadie lo mostró así, nadie lo sabía, su padre no, y tampoco los maestros y sabios, ni los santos cantos de sacrificio! Lo sabían todo, los brahmanes y sus libros sagrados, lo sabían todo, se habían ocupado de todo y de más que de todo, de la creación del mundo, del origen del habla, de la comida, de la inhalación, de la exhalación, los sentidos, los actos de los dioses, sabían infinitamente mucho, pero ¿era valioso saber todo esto, sin saber aquella y única cosa, lo más importante, lo único importante?

—–
Siddhartha entró a la habitación, donde su padre estaba sentado en una alfombra, se puso detrás de su padre y permaneció allí, hasta que su padre sintió que alguien estaba detrás de él.
Dijo el Brahmán: ¿eres tú, Siddhartha?, entonces dí lo que viniste a decir.
Siddhartha: con tu permiso, padre mío, he venido a decirte que mi deseo es salir mañana de tu casa e ir con los ascetas. Mi deseo es convertirme en un Sramana. Ojalá mi padre no se oponga a esto.
El Brahmán se quedó en silencio y permaneció en silencio durante tanto tiempo que las estrellas de la pequeña ventana vagaron y cambiaron sus posiciones relativas, antes de que el silencio se rompiera. Silencioso e inmóvil estuvo el hijo con los brazos cruzados, silencioso e inmóvil estuvo sentado el padre en la alfombra, y las estrellas trazaban sus caminos en el cielo.
Entonces, habló el padre: No es apropiado que un brahmán diga palabras fuertes y enojadas, pero siento indignación en mi corazón. Deseo no escuchar una segunda vez este pedido por parte de tu boca.
Lentamente, el Brahmán se levantó; Siddhartha se quedó en silencio, con los brazos cruzados.
¿Que estás esperando?, preguntó el padre.
Usted sabe qué. Dijo Siddhartha.

—–
Luego de pasar toda la noche, antes de que comenzara el día, regresó el Brahmán y entró a la habitación donde estaba el joven esperando parado en el mismo lugar, parecía más alto y como un extraño para él.
– Siddhartha, dijo el padre, ¿qué estás esperando?
– Usted sabe qué. Dijo Siddhartha.
– ¿Siempre estarás así de pie y esperarás, hasta que llegue la mañana, el mediodía y la noche?
– Estaré de pie y esperaré.
– Usted se cansará, Siddhartha.
– Me cansaré.
– Te quedarás dormido, Siddhartha.
– No me dormiré.
– Tú morirás, Siddhartha.
– Moriré.
– ¿Y preferirías morir, antes que obedecer a tu padre?
– Siddhartha siempre ha obedecido a su padre.
– ¿Así que abandonarás tu plan?
– Siddhartha hará lo que su padre le diga que haga.

Al amanecer, el Brahmán vió que a Siddhartha le temblaban las rodillas suavemente, pero su rostro estaba inmóvil. Sus ojos estaban fijos en un punto distante. Entonces su padré reconoció que ya Siddhartha lo había dejado, aún viviendo en su casa.

Así será, dijo el padre. Vé al bosque y sé un Sramana, cuando encuentres la felicidad en el bosque, entonces regrasa y enséñame a ser feliz. Si encuentras decepción, entonces regresa y de nuevo haremos ofrendas a los dioses. Vé ahora y besa a tu madre, dile a dónde vas. Para mí ya es hora de ir al río y realizar la primera ablución.

—–
Una meta estaba ante Siddhartha, una sola meta: quedarse vacío, vacío de sed, vacío de desear, vacío de sueños, vacío de alegría y tristeza. Muerto para sí mismo, no ser un ser nunca más, encontrar la tranquilidad, abierto a los milagros en pensamientos desinteresados, esa era su meta. Una vez que todo mi ser sea superado, una vez que cada deseo y cada impulso estaba en silencio en el corazón, entonces la parte esencial de mí tuvo que despertar, lo más íntimo de mi ser, que ya no es mi yo, el gran secreto.

—–
Siddhartha se sentó derecho y aprendió a respirar con moderación, aprendió a estar bien con sólo unas pocos respiraciones, aprendió a dejar de respirar. Aprendió, empezando por el aliento, a calmar el latido de su corazón, se inclinó para reducir los latidos de su corazón, hasta que eran sólo unos pocos y casi ninguno.

—–
Siddhartha: ¿Cómo crees que, Govinda, ¿cómo crees que hemos progresado? ¿Alcanzamos alguna meta?

Govinda: Hemos aprendido, y seguiremos aprendiendo. Serás un gran Sramana, Siddhartha. Rápidamente, has aprendido todos los ejercicios, a menudo los viejos Sramanas te han admirado. Un día, serás un hombre santo, oh Siddhartha.

Siddhartha: No puedo dejar de sentir que no es así, mi amigo. Lo que he aprendido, estando entre los Sramanas, hasta el día de hoy, esto, oh Govinda, podría haberlo aprendido más rápidamente y por medios más sencillos. En cada taberna de esa parte de una ciudad donde están los burdeles, amigo mío, entre carreteros y apostadores podría haberlo aprendido.

Govinda: Siddhartha, ¿Cómo podría usted haber aprendido meditación, contener su respiración, insensibilidad contra el hambre y el dolor allí entre esas miserables personas? Y Siddhartha dijo en voz baja, como si estuviera hablando consigo mismo:

¿Qué es la meditación? Qué es salirse de su propio cuerpo? ¿Qué es el ayuno? ¿Qué es mantener la respiración? Eso es huir del yo, es un corto escape de la agonía de ser uno mismo, es un pequeño entumecimiento de los sentidos contra el dolor y la inutilidad de la vida.

La misma fuga, el mismo adormecimiento breve es lo que el carretero de bueyes encuentra en la posada, bebiendo unas cuantas tazas de vino de arroz o de leche de coco fermentada. Entonces ya no sentirá más, entonces ya no sentirá los dolores de la vida, entonces él encuentra un pequeño entumecimiento de los sentidos. Cuando se duerme sobre su taza de vino de arroz, él encontrará lo mismo que Siddhartha y Govinda encuentran cuando escapan de sus cuerpos a través de largos ejercicios permaneciendo fuera de sí mismos. Así es como es, oh Govinda.

—–
Siddhartha, analizó sus pensamientos y se preguntó: Pero ¿qué es esto, lo que has tratado de aprender de las enseñanzas y de los maestros, y lo que ellos, que te han enseñado mucho, todavía no pudieron enseñarte? Y él encontró: Era el yo, el propósito y la esencia de lo que trataba de aprender. Era el yo del que quería liberarme, el cual yo trataba de superar, pero no pude superarlo, solo podía engañarlo, sólo podía huir de él, sólo esconderse de él.

Otro pensamiento le surgió:

Que no sé nada de mí, que Siddhartha ha permanecido así extraño y desconocido para mí, proviene de una causa, una sola causa: yo tenía miedo de mí mismo, yo estaba huyendo de mí mismo! Busqué a Atman, busqué a Brahman, estuve dispuesto a disecarme y despegar todas las capas, a encontrar el núcleo de todas las cáscaras en su interior desconocido, el Atman, la vida, la parte divina, la parte esencial. Pero me he perdido en el proceso.

—–
Kamala: ¿Un consejo? ¿Por qué no? ¿Quién no quiere dar un consejo a un pobre e ignorante Sramana, que viene desde los chacales del bosque?

Siddhartha: Querida Kamala, así aconséjame a dónde debo ir, para encontrar ropa, zapatos, y dinero más rápidamente?

Kamala: Amigo, a muchos les gustaría saber esto. Debes hacer lo que has aprendido y pedir dinero, ropa y zapatos a cambio. No hay otra manera de que un pobre obtenga dinero. ¿Qué podrías ser capaz de hacer?

Siddhartha: Puedo pensar. Puedo esperar. Puedo ayunar.

Kamala: ¿Nada más?

Siddhartha: Nada. Pero sí, también puedo escribir poesía. ¿Te gustaría darme un beso por un poema?

Kamala: Me gustaría, si me gusta tu poema.

—–
Tú has tenido suerte, dijo Kamala cuando se separaron. Te estoy abriendo una puerta tras otra para ti. ¿Cómo? ¿Tienes un hechizo? Siddhartha dijo:

Ayer, te dije que sabía cómo pensar, esperar y ayunar, pero pensaste que esto era inútil. Pero es útil para muchas cosas, Kamala, ya verás. Verás que los estúpidos Sramanas están aprendiendo y son capaces de hacer muchas cosas bonitas en el bosque, que ustedes no son capaces de hacer. Antes de ayer, todavía era un mendigo peludo, y tan pronto como ayer besé a Kamala, y pronto voy a ser comerciante y tener dinero y todas esas cosas en las que insistes.

Así es cuando Siddhartha tiene una meta, una resolución. Siddhartha no hace nada, él espera, él piensa, él ayuna, pero pasa por las cosas del mundo como una roca a través del agua, sin hacer nada; se siente atraído, se deja caer. Su meta lo atrae, porque no deja que nada entre en su alma que podría enfrentar la meta. Esto es lo que Siddhartha ha aprendido entre los Sramanas. Esto es lo que los tontos
llaman magia y de la cual piensan que se haría por medio de los demonios. Nada se efectúa por demonios, no hay demonios. Todo el mundo puede hacer magia, todo el mundo puede alcanzar sus metas, si es capaz de pensar, si es capaz de esperar, si es capaz de ayunar.

—–
Todo el mundo da lo que tiene, el guerrero da fuerza, el comerciante da mercancía, el maestro enseñanzas, el agricultor arroz, el pescador pescados. Dijo Siddhartha.

Así es. ¿Y qué es ahora lo que tienes para dar? ¿Qué es lo que has aprendido, lo que eres capaz de hacer? Dijo Kamaswami el comerciante.

Puedo pensar, puedo esperar, puedo ayunar.

¿Eso es todo?

¡Creo que eso es todo!

¿Y cuál es el uso de eso? Por ejemplo, el ayuno… ¿para qué sirve?

Es muy bueno, señor. Cuando una persona no tiene nada que comer, ayunar es lo más inteligente que puede hacer. Cuando, por ejemplo, Siddhartha no había aprendido a ayunar, el tendría que aceptar cualquier tipo de trabajo antes de que termine este día, ya sea con usted o donde sea, porque el hambre lo obligaría
a hacerlo. Pero así, Siddhartha puede esperar tranquilamente, no conoce la impaciencia, no conoce ninguna emergencia, durante mucho tiempo puede permitir que el hambre lo asedie y puede reírse de ello. Esto, señor, es para lo que el ayuno es bueno.

—–
Siddhartha superó al comerciante, en calma y ecuanimidad, y en el arte de escuchar y profundamente entender a la gente previamente desconocida. Este Brahman, le dijo el comerciante a un amigo,

No es un buen comerciante y nunca será uno, nunca hay pasión en su alma cuando dirige nuestro negocio. Pero él tiene esa cualidad misteriosa de aquellas personas a las que el éxito viene por sí mismo, si ésta puede ser una buena estrella de su nacimiento, magia, o algo que ha aprendido entre los Sramanas. Siempre parece estar jugando con los asuntos de negocios, nunca llegan a ser parte de él, nunca lo gobiernan nunca tiene miedo del fracaso, nunca está enojado por una pérdida.

—–
Es una vida hermosa la que has escogido para ti, dijo Siddhartha a Vasudeva, el barquero. Debe ser hermoso vivir cada día por este río y navegarlo también. Con una sonrisa, el hombre del remo se movió de un lado a otro. Es hermoso, señor, es como usted dice. Pero ¿no es cada vida, no es cada trabajo hermoso?

—–
Vasudeva a Siddhartha:

Querido, ¿has olvidado por completo esa historia, esa historia que contiene tantas lecciones, esa historia sobre Siddhartha, el hijo de un Brahman, que una vez me dijiste aquí en este mismo lugar? ¿Quién ha mantenido al Siddhartha el Sramana a salvo del pecado, de la avaricia, de la locura? ¿Fueron la devoción religiosa de su padre, las advertencias de sus maestros, su propio conocimiento, su propia búsqueda capaz de mantenerlo seguro? ¿Qué padre, qué maestro pudo haberlo protegido de vivir su vida por sí mismo, de ensuciarse a sí mismo con la vida, de cargarse de culpa, de beber la bebida amarga por sí mismo, de encontrar su camino para sí mismo? ¿Pensaría usted, querido mío, que tal vez alguien podría ser ahorrado de tomar este camino? ¿Que quizás tu pequeño hijo se salve de ese camino, porque tú lo amas, porque te gustaría evitarle sufrimiento, dolor y decepción? Pero incluso si usted muere diez veces por él, usted no sería capaz de tomar la menor parte de su destino sobre ti.

—–

Siddhartha: ¿Qué debo decirle, oh venerable Monje? Que quizás usted está buscando demasiado lejos? ¿Que en toda esa búsqueda, no encuentras el tiempo para encontrar?
Govinda: ¿Por qué?

Siddhartha:

Cuando alguien está buscando, entonces fácilmente podría suceder que la única cosa que sus ojos ven es solo aquello que busca, que es incapaz de encontrar algo, de dejar que algo entre en su mente, porque él siempre piensa en nada más que en el objeto de su búsqueda, porque tiene un objetivo, porque está obsesionado con el objetivo. Buscar significa: tener un objetivo. Pero encontrar significa: ser libre, estar abierto, no tener un objetivo.

Tú, oh venerable, tal vez seas un buscador, porque, esforzándote por tu objetivo, hay muchas cosas que no ves, las cuales están directamente en frente de tus ojos.

—–

Siddhartha: La sabiduría no puede ser transmitida. La sabiduría que un hombre sabio trata de transmitir a alguien siempre suena como una tontería.

Govinda: ¿Estás bromeando?

Siddhartha:

No estoy bromeando. Te estoy diciendo lo que he encontrado. El conocimiento
puede ser transmitido, pero no la sabiduría. Esta se puede encontrar, se puede vivir, es posible ser llevado por ella, se pueden realizar milagros con ella, pero no puede expresarse en palabras y enseñarse. Esto era lo que yo, incluso siendo un hombre joven, a veces sospechaba, era lo que me alejaba de los maestros.

El mundo, mi amigo Govinda, no es imperfecto, o está en un camino lento hacia la perfección: no, es perfecto en cada momento, todo pecado ya lleva el perdón divino en sí mismo.

—–

Siddhartha:

Veo todo lo que existe como bueno, la muerte es para mí como la vida, el pecado como la santidad, la sabiduría como la tontería, todo tiene que ser como es, todo sólo requiere mi consentimiento, sólo mi voluntad, mi acuerdo de amor, para ser bueno para mí, para no hacer más que trabajar para mi beneficio, para no poder nunca hacerme daño. He experimentado en mi cuerpo y en mi alma que necesitaba mucho el pecado, necesitaba la lujuria, el deseo de posesiones, la vanidad, y necesitaba la desesperación más vergonzosa, para aprender a renunciar a toda resistencia, para aprender cómo amar al mundo, para dejar de compararlo con algún mundo que deseaba, que imaginaba, algún tipo de perfección que había inventado, sino dejarlo como está y amarlo y disfrutar ser parte de él.

—–

Siddhartha: el amor, oh Govinda, me parece que es lo más importante de todo. Para entender bien el mundo, para explicarlo, para despreciarlo, puede ser lo que hacen los grandes pensadores. Pero yo sólo estoy interesado en poder amar el mundo, no despreciarlo, no odiarlo, poder mirarlo, a mí y a todos los seres con amor, admiración y gran respeto.

Govinda: esto lo entiendo. Pero esto mismo Buda descubrió que era un engaño. Él ordena benevolencia, clemencia, simpatía, tolerancia, pero no amor; él nos prohibió amar a las cosas terrenales.

Siddharta:

Sé que Buda y yo estamos de acuerdo. ¡Cómo no va a conocer el amor, él, quien ha descubierto todos los elementos de la existencia humana en su transitoriedad, en su falta de sentido, y sin embargo ha amado tanto a las personas, a utilizar una vida larga y laboriosa sólo para ayudarlos, enseñarlos! Incluso con él, incluso con tu gran maestro, prefiero las cosas sobre las palabras, pon más importancia a sus actos y
a su vida que a sus discursos, más a los gestos de sus manos que a sus opiniones. No en su discurso, no en sus pensamientos, veo su grandeza, sólo en sus acciones, en su vida.

© 2017, Erwin Pérez

 

Meditaciones – por Marco Aurelio

Meditations

Marco Aurelio siendo el hombre más poderoso del mundo, escribe en su diario sus batallas internas y cómo el trata de mitigarlas. Excelente libro para aumentar nuestro carácter y disciplina. Es el libro que más me ha influenciado. Fue mi introducción a la filosofía estoica. Por lo menos lo leo anual.

Idioma original: Inglés
Fecha leído: Noviembre 2015
Recomendación: 10/10
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Mis notas

Libro 1: Deudas y Enseñanzas.

  • Mi abuelo Verus: carácter y auto-control.
  • Mi padre (por mis recuerdos y su reputación): integridad y masculinidad.
  • Mi madre: su reverencia por lo divino, su generosidad, y su vida simple.
  • Maximus: auto-control y resistencia a las distracciones. Optimismo en la adversidad. Una personalidad en balance: dignidad y gracia al mismo tiempo. Hacer tu trabajo sin quejarte.
  • Mi padre adoptivo: compasión. Indiferente a honores superficiales. Trabajo duro. Persistencia. Su obstinada determinación a tratar a las personas como ellos merecen. Su altruismo. Su actitud con los dioses: sin superstición. Y su actitud con los hombres: sin demagogía. Siempre sobrio. Su volundad de ceder el piso a los expertos, y de apoyarlos enérgicamente, para que cada uno de ellos alcanzara su potencial.
  • Dioses: que a pesar que ella murió joven, por lo menos mi madre pasó su último año conmigo. Que tuve alguien (como governante y como padre) que no dejó que yo fuera arrogante y me hizo ver que hasta siendo de la corte tu puedes vivir sin una tropa de guardaespaldas, sin ropas glamorosas, lámparas, esculturas (toda la farsa). Que te puedes comportar casi como una persona ordinaria sin parecer desagradable o sin cuidado como gobernante.

2.1. Cuando te despiertes en la mañana, dite a ti mismo: Las personas con las que trataré hoy serán entrometidas, desagradecidos, arrogantes, deshonestos, celosos, y malhumorados. Ellos son así porque no saben diferenciar lo bueno de lo malo. Pero yo he visto la belleza de lo bueno, y la fealdad de lo malo, y he reconocido que el malhechor tiene una naturaleza relacionada conmigo -no de la misma sangre o nacimiento, pero de la misma mente, y poseemos una parte de lo divino. Entonces, ninguno de ellos me puede lastimar. Nadie me puede implicar en la fealdad. Tampoco me puedo enojar con ellos, u odiarlos. Nacimos para trabajar juntos como los pies, las manos, y los ojos, como las dos filas de dientes, superior e inferior. Es antinatural obstruirnos los unos a los otros. Sentir enojo hacia alguien, darle la espalda: esas son obstrucciones.

2.17. Qué nos puede guiar? Solo la filosofía. Lo que significa asegurarnos que el poder interno se mantiene seguro y libre de asalto, superior al placer y al dolor, haciendo nada al azar o deshonesto y con impostura, no dependiendo de que alguien haga o no haga algo. Y asegurándose que acepte lo que ocurra y lo que trata como viniendo del mismo lugar de donde vino. Y sobre todo, que acepte la muerte con un espíritu alegre, como nada más que la disolución de los elementos que componen cada ser viviente. Si no le hace daño a los elementos individuales para cambiar continuamente en uno otro, por qué las personas tienen miedo de todos ellos cambiando y separando? Es algo natural. Y nada natural es malo.

3.5. Cómo actuar:

  • Nunca bajo compulsión, por egoísmo, sin previo aviso, con recelos.
  • No decir palabras de más ni acciones innecesarias.
  • Que el espíritu en ti represente a un hombre, un adulto, un ciudadano, un romano, un gobernante.
  • Alegre. Sin requerir la ayuda de otras personas. O la serenidad suministrada por otros.
  • Para levantarse derecho, no enderezado.

3.12. Si usted hace su trabajo con principios, con diligencia, energía y paciencia, si te mantienes libres de distracciones, y mantienes tu espíritu dentro sin daño, como si tuviera que devolverlo en cualquier momento.

Si puedes abrazar esto sin temor ni expectativa, puedes encontrar satisfacción en lo que estás haciendo ahora, como lo pretendía la Naturaleza, y en veracidad sobrehumana (cada palabra, cada enunciado), entonces tu vida será feliz.

Nadie puede evitar eso.

4.49a. Es desafortunado que esto ha pasado.

No. Es afortunado que esto ha pasado y yo me he mantenido ileso por eso, no destrozado por el presente o asustado del futuro. Podría haberle sucedido a cualquiera. Pero no todos podían haber quedado ilesos por eso. ¿Por qué tratar a una como una desgracia en lugar de la otra como afortunada? ¿Puede usted realmente llamar algo una desgracia que no viola la naturaleza humana? ¿O crees que algo que no esté en contra de la voluntad de la naturaleza puede violarla? Pero usted sabe cuál es su voluntad. ¿Lo que sucedió te impide actuar con justicia, generosidad, autocontrol, cordura, prudencia, honestidad, humildad, sinceridad y todas las otras cualidades que permiten que la naturaleza de una persona se cumpla?

Entonces recuerda este principio cuando algo amenaza con causarle dolor: la cosa misma no era ninguna desgracia en lo absoluto; soportarlo y prevalecer es una gran fortuna.

5.20. Nuestras acciones pueden ser impedidas por la gente, pero no puede haber obstáculos a nuestras intenciones o nuestras disposiciones. Porque podemos acomodar y adaptarnos. La mente se adapta y convierte a sus propios propósitos el obstáculo para nuestra actuación. El impedimento a la acción avanza la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino.

6.13. El orgullo es un maestro del engaño: cuando piensas que estás ocupado en el negocio más importante, ahí es cuando él te tiene en su hechizo.

6.14. Las cosas que impresionan a las personas comunes caen en las categorías de cosas que se mantienen juntos por simple física (como piedras o madera), o por el crecimiento natural (higos, vides, aceitunas …) Aquellas cosas admiradas por mentes más avanzadas se mantienen unidos por un alma viviente (bandadas de ovejas, manadas de vacas). Las personas aún más sofisticadas admiran lo que es guiado por una mente racional, no la mente universal, sino una admirada por su conocimiento técnico, o por alguna otra habilidad, o simplemente porque tiene muchos esclavos.

Pero aquellos que reverencian esa otra mente, la que todos compartimos, como seres humanos y como ciudadanos, no están interesados en otras cosas. Su enfoque está en el estado de sus propias mentes, para evitar todo egoísmo y lo ilógico, y trabajar con otros para lograr ese objetivo.

6.16. Entonces desechamos el reconocimiento por parte de las otras personas. Qué nos queda para ser valorado?

Pienso que es esto: hacer (y no hacer) para lo que fuimos diseñados. Esa es la meta de todos los oficios, todas las artes. El viverista que cuida de las vides, el entrenador de caballos, el criador de perros, esto es a lo que ellos apuntan. Y la enseñanza y educación, qué más ellos están tratando de lograr? Entonces esto es lo que debemos valorar. Aférrate a eso, y no serás tentado a apuntar a otra cosa.

¿Y si no puedes dejar de valorar muchas otras cosas? Entonces nunca serás libre (libre, independiente, imperturbable). Porque siempre tendrás envidia y celos, miedo de que la gente pueda quitarte todo. Conspirando contra aquellos que tienen, esas cosas que tú valoras. Las personas que necesitan esas cosas están destinadas a ser un lío y están obligadas a sacar sus frustraciones contra los dioses. Mientras que el respeto a tu propia mente, valorarla, te dejará satisfecho contigo mismo, bien integrado en tu comunidad y en sintonía con los dioses también, abrazando lo que asignan para ti, y lo que ordenan.

6.19. No asumas que es imposible porque lo encuentras difícil. Reconoce que si es humanamente posible, tú también lo puedes hacer.

6.21. Estoy detrás de la verdad, y la verdad nunca ha lastimado a alguien. Lo que nos lastima es persistir en el auto engaño y la ignorancia.

6.26. Recuerda, tus responsabilidades también pueden ser divididas en partes individuales. Concéntrate en esas partes, y finaliza tu trabajo metódicamente, sin agitarte ni batallar la ira con ira.

6.30. Reverencia a los dioses; Vela por los seres humanos. Nuestras vidas son muy cortas. El único premio de nuestra existencia aquí son un carácter sin mancha y actos desinteresados.

Toma Antoninus como tu modelo, siempre. Su energía al hacer lo que era racional … su estabilidad en cualquier situación … su sentido de reverencia … su expresión calmada … su amabilidad … su modestia … su afán de captar las cosas. Y cómo nunca dejaba pasar las cosas antes de que él estuviera seguro de que las había examinado a fondo, que las entendía perfectamente … la manera en que soportaba críticas injustas, sin devolverlas … cómo no podía ser apresurado … cómo él no escuchaba a los informantes … lo fiable que era como juez de carácter y de acciones … no propenso a la maledicencia, cobardía, o celos, o retórica vacía … contento con lo básico (en las habitaciones, ropa de cama, ropa, comida, criados) … lo duro que trabajó, lo mucho que soportó … su habilidad para trabajar sin parar hasta el anochecer -por su dieta sencilla (ni siquiera necesitaba aliviarse, excepto en tiempos determinados) … su constancia y confiabilidad como amigo
… su tolerancia de las personas que cuestionaban abiertamente sus puntos de vista y su deleite al ver sus ideas mejoradas … su piedad, sin rastro de superstición …

Entonces cuando tu tiempo venga, tu conciencia estará tan clara como la de él.

6.41. Tomas cosas que no controlas y las defines como buenas o malas. Claro, cuando las malas cosas ocurren, o las buenas no, culpas a los dioses y sientes odio por la persona responsable, o aquellos que decides hacer responsables. Mucho de nuestro mal comportamiento deriva de tratar de aplicar esos criterios. Si limitamos bueno y malo solo a nuestras propias acciones, no tendríamos ningún llamado para desafiar a Dios, o para tratar a otras personas como enemigos.

6.47. Lo único que no es inútil: vivir esta vida sinceramente y correctamente. Y ser paciente con aquellos que no.

6.48. Cuando necesitas estímulo, piensa en las cualidades que tienen las personas a tu alrededor: la energía de este, la modestia del otro, la generosidad de aquel, y así. Nada es tan estimulante como cuando las virtudes están visiblemente encarnadas en la gente que nos rodea, cuando estamos practicamente duchados con ellos.

Es bueno mantener esto en mente.

6.50. Haz tu mejor esfuerzo para convencerlos. Pero actúe por su cuenta, si la justicia lo requiere. Si te encuentras con fuerte resistencia, recurre a la aceptación y a la paz. Usa la adversidad para practicar otras virtudes.

6.51. Ambición significa atar tu salud a lo que dicen o hacen otras personas.

Auto-indulgencia significa atarla a las cosas que te pasan a ti.

Cordura significa atarla a tus propias acciones.

6.53. Practica realmente escuchar lo que las personas dicen. Haz tu mejor esfuerzo para entrar en sus mentes.

6.58. Nadie puede impedirte que vivas como la naturaleza requiere. Nada te puede pasar que no es requerido por la Naturaleza.

7.02. Puedo controlar mis pensamientos según sea necesario; entonces, ¿cómo puedo yo estar preocupado? Lo que está fuera de mi mente no significa nada. Absorbe esa lección y tus pies permanecen firmes.

Puedes retornar a la vida. Mira las cosas como antes. Y la vida retorna.

7.03. Rodeados por todas las cosas de la vida actual, necesitamos practicar acceptación. Sin desdén. Pero recuerda que nuestro propio valor es medido por las cosas que le dedicamos nuestras energías.

7.04. Enfócate en lo que se dice cuando hablas y en el resultado de cada acción. Conoce cuál es el objetivo de una, y qué significa el otro.

7.07. Que no te averguence necesitar ayuda. Como un soldado, tienes una misión que lograr. Y si has sido herido y necesitas un compañero para que te empuje? Y qué?

7.22. Sentir afecto por las personas aún cuando ellos hacen errores es únicamente humano. Tú puedes hacerlo, si simplemente reconoces: que ellos son humanos también, que ellos actuaron por ignorancia, en contra de su voluntad, y que ambos pronto estarán muertos. Y, por encima de todo, que ellos realmente no te han lastimado. Ellos no han disminuido tu habilidad de elegir.

7.26. Cuando la gente te lastima, pregúntate qué bien o mal ellos pensaron que resultaría de eso. Si entiendes eso, sentirás simpatía en lugar de indignación o enojo. Tu sentido del bien y el mal puede ser el mismo que los suyos, o cercano, en dado caso debes excusarlos. O tu sentido del bien y el mal puede diferir de los suyos. En dado caso ellos están equivocados y merecen tu compasión. Es eso tan difícil?

7.27. Trata lo que no tienes como inexistente. Mira lo que tienes, las cosas que más valoras, y piensa qué tanto las desearías si no las tuvieras. Pero ten cuidado. No sientas tanta satisfacción que empieces a sobrevaluarlas, te molestaría perderlas.

7.28. Auto-contracción: los requerimientos de la mente son satisfechos al hacer lo que debemos, y por la calma que esto nos trae.

7.29.

Desecha tus percepciones erróneas.

Deja de ser sacudido como un títere.

Limítate al presente.

Entiende lo que sucede a tí y a los demás.

Analiza lo que existe, redúcelo a: materia y causa.

Anticipa tus horas finales.

¿Errores de otras personas? Déjelos a sus creadores.

7.31. Mantente limpio. Con sencillez, con humildad, con indiferencia hacia todo, excepto el bien y el mal. Cuida de otros seres humanos. Sigue a Dios.

7.33. (En el dolor:) El dolor insoportable trae su propio final con el mismo. El dolor crónico es siempre soportable: la inteligencia mantiene serenidad al cortarse del cuerpo, la mente se mantiene sin disminuir. Y las partes que el dolor afecta, deja que ellas hablen por sí mismas, si es que pueden.

7.49. Mira el pasado, imperio tras imperio, y de esto, extrapola al futuro: la misma cosa. No hay escape del ritmo de los eventos. Por esto, observar la vida por cuarenta años es tan bueno como mil. ¿Realmente verías algo nuevo?

7.54. En todo lugar, en cada momento, tienes la opción:

  • de aceptar este evento con humildad,
  • de tratar a esta persona como debe ser tratado,
  • de abordar este pensamiento con cuidado, de modo que nada irracional se produzca.

7.58. Solo presta atención, y ten como propósito vivir a la altura de tus expectativas. En todo. Y cuando te enfrentes con una opción, recuerda: nuestro negocio es con las cosas que realmente importan.

7.62. Mira quiénes son realmente, las personas cuya aprobación anhelas, y cómo es su mente realmente. Entonces no culparás a los que cometen errores que no pueden ayudar, y no sentirás la necesidad de su aprobación. Habrás visto las fuentes de ambos: su juicio y sus acciones.

7.64. Para el tiempo cuando sientas dolor:

Mira que eso no te deshonre, o degrade tu inteligencia (no te impida actuar racional o desinteresadamente).

Y en la mayoría de los casos, lo que dijo Epicuro debe ayudar: el dolor no es inaguantable ni sin final, mientras mantengas en tu mente sus límites y no los magnifiques en tu imaginación.

También ten presente que el dolor frecuentemente viene disfrazado de somnolencia, fiebre, pérdida del apetito …

Cuando te molestan cosas como esas, recuerda: “me estoy rindiendo al dolor.”

7.67. La naturaleza no mezcló las cosas de forma tan inextricablemente que tú no puedes trazar tus propios límites, coloques tu propio bienestar en tus manos. Es muy posible ser un buen hombre sin que nadie se dé cuenta. Recuerda eso.

Y esto también: no necesitas mucho para vivir feliz. Y sólo porque has abandonado tus esperanzas de convertirte en un gran pensador o científico, no te rindas en alcanzar la libertad, alcanzar la humildad, servir a los demás, obedecer a Dios.

8.01. Has vagado por todas partes y finalmente te diste cuenta que nunca encontraste lo que perseguías: cómo vivir. No en silogismos, no en el dinero, o en la fama, o en la auto-indulgencia. En ninguna parte.

– Entonces, ¿dónde se encuentra?

– En hacer lo que la naturaleza humana requiere.

– ¿Cómo?

– A través de los principios fundamentales. Los cuales deberían gobernar tus intenciones y tus acciones.

– ¿Cuáles principios?

– Los que tienen que ver con el bien y el mal. Que nada es bueno excepto lo que conduce a la equidad, auto-control, coraje, y al libre albedrío. Y nada es malo, excepto aquello que hace lo opuesto.

8.05. El primer paso: No seas ansioso. La naturaleza lo controla todo. Y pronto no serás nadie, en ninguna parte, como Adriano, como Augusto.

El segundo paso: Concéntrate en lo que tienes que hacer. Fija tus ojos en eso. Recuerda que tu tarea es ser un buen ser humano; recuerda lo que la naturaleza demanda de las personas. Entonces hazlo, sin vacilación, y habla la verdad como la veas. Pero con amabilidad. Con humildad. Sin hipocrecía.

8.07. La naturaleza de cualquier tipo se nutre de progreso. Y el progreso para una mente racional significa no aceptar falsedad o incertidumbre en sus percepciones, haciendo que las acciones desinteresadas sean su único objetivo, buscando y rechazando sólo las cosas sobre las que tiene control, aceptando lo que la naturaleza le demanda.

8.12. Cuando tienes problemas para pararte de la cama en la mañana, recuerda que tu característica definidora -lo que define a un ser humano- es trabajar con los demás. Hasta los animales saben cómo dormir.

8.16. Recuerda que cambiar tu mente y aceptar correcciones también son acciones libres. La acción es tuya, basada en tu propia voluntad, tu propia decisión, y tu propia mente.

8.17. Si está bajo tu control, ¿por qué lo hiciste? Si está en el control de alguien más, ¿entonces a quién culpas? ¿Los átomos? ¿Los dioses? Estúpido de ambas maneras.

No culpes a nadie. Si puedes, dirige en forma recta a las personas. Si no, sólo repara el daño. Y supongamos que tampoco puedes hacer eso. Entonces, ¿culpando a los otros a dónde te lleva? No hagas acciones inútiles.

8.19. Todo tiene un propósito en la vida, desde los caballos hasta los brotes de vid. ¿Qué es sorprendente de eso? Hasta el sol te dirá, Yo tengo un propósito, y los otros dioses también.

8.22. Adhiérete a lo que está en frente de ti, una idea, una acción, una declaración.

8.26. La alegría de los humanos radica en las acciones humanas.

Acciones humanas: amabilidad hacia los demás, desprecio por los sentidos, el interrogatorio de las apariencias, la observación de la naturaleza y de los acontecimientos en la naturaleza.

8.28. El dolor afecta al cuerpo (lo cual es un problema del cuerpo) o afecta el alma. Pero el alma puede elegir no ser afectada, preservando su propia serenidad, su propia tranquilidad. Todas nuestras decisiones, impulsos, deseos, aversiones se encuentran dentro del alma. Ningún mal puede tocarlas.

8.35. Tenemos varias habilidades, presentes en todas las criaturas racionales como en la naturaleza de la racionalidad misma. Y este es uno de ellos. Así como la naturaleza toma cada obstáculo, cada impedimento, y trabaja alrededor de eso (los convierte en sus propósitos, lo incorpora a sí mismo) entonces, también, un ser racional puede cambiar cada adversidad en materia prima y usarlo para lograr sus metas.

8.39. En mi sano juicio, cuando miro el carácter humano, no veo ninguna virtud puesta allí para contrarrestar la justicia, pero veo una para contrarrestar el placer: el autocontrol.

8.41. ¿El dolor y el placer tienen sus anzuelos en ti? Que los sentidos se ocupen de ello. ¿Hay obstáculos para su acción? Si usted no tuvo en cuenta la posibilidad, entonces eso le haría daño, como un ser racional. Pero si usas el sentido común, no has sido dañado ni obstruido. Nadie puede obstruir las operaciones de la mente. Nada puede llegar a ellos, ni fuego ni acero, ni tiranos, ni abuso, nada. Siempre y cuando sea “una esfera … en perfecta quietud.”

8.44. Regálate algo: el momento presente.

8.47. Las cosas externas no son el problema. Es tu evaluación sobre ellas. Lo cual puedes borrar ahora mismo. Si el problema es algo de tu propio carácter, quién te está deteniendo para que pongas tu mente derecha?

8.48. La mente sin pasiones es una fortaleza. No hay ningún lugar más seguro. Una vez que tomamos refugio allí, estamos a salvo para siempre. No ver esto es ignorancia. Verlo y no buscar seguridad significa miseria.

8.49. Solo toma lo que consigues en las primeras impresiones. Que alguien te haya insultado, por ejemplo. Eso, pero no que te haya hecho ningún daño. El hecho de que mi hijo está enfermo, eso lo puedo ver. Pero que pudiera morir por ello, no. Adhiérete a las primeras impresiones. No extrapoles. Y nada puede pasarte. O extrapola. De un conocimiento de todo lo que puede suceder en el mundo.

8.51. Que no halla descuido en tus acciones. Que no halla confusión en tus palabras. Tampoco imprecisión en tus pensamientos. Ningún retroceso en tu propia alma, o intentes escapar de ella. No tengas hiperactividad.

8.57. Lo que no emite luz genera su propia oscuridad.

9.01.La injusticia es un tipo de blasfemia. La naturaleza ha diseñado seres racionales para cuidar unos de otros: para ayudar, no lastimar, a unos y otros, como se merecen.

Mentir es también una blasfemia. Mentir deliberadamente es blasfemar, el mentiroso comete engaño y, por tanto, injusticia. También mentir involuntariamente es blasfemia, porque rompe la armonía de la naturaleza, su orden.

Y perseguir el placer como bueno, y huir del dolor como el mal, eso también es blasfemo. Alguien que hace eso está obligado a encontrarse constantemente reprochando a la naturaleza. Si persigues el placer, difícilmente puedes evitar el mal, lo cual es manifiestamente blasfemo.

La naturaleza es indiferente con algunas cosas; si privilegiara una sobre la otra difícilmente habría creado ambas. Y si queremos seguir a la naturaleza, necesitamos compartir sus indiferencias. Privelegiar el placer sobre el dolor, la vida sobre la muerte, la fama sobre el anonimato, es claramente blasfemo. La aturaleza ciertamente no.

9.02. Buena suerte real sería abandonar la vida sin nunca encontrar deshonestidad, o hipocrecía, o auto-indulgencia, u orgullo. Pero lo siguiente mejor sería morir cuando has tenido suficiente. ¿O estás determinado a acostarte con el mal? ¿No te ha enseñado la experiencia eso, evitarlo como la plaga? Porque es una plaga, un cáncer mental, peor que cualquier cosa causada por aire contaminado o un clima enfermizo. Enfermedades como esas solo amenazan tu vida; esta ataca tu humanidad.

9.04. Hacer daño es hacerte daño a ti mismo. Hacer una injusticia es hacerte a ti mismo una injusticia, te degrada.

9.05. Y también puedes hacer una injusticia al no hacer nada.

9.06. Juicio objetivo, ahora, en este preciso momento.

Acción desinteresada, ahora, en este preciso momento.

Aceptación voluntaria, ahora, en este preciso momento, de todos los eventos externos.

Eso es todo lo que necesitas.

9.27. Cuando enfrentes los insultos, el odio, lo que sea de alguien… mira a su alma. Métete en su interior. Mira qué tipo de persona es. Encontrarás que no necesitas esforzarte para impresionarlo.

9.29. Haz lo que la naturaleza requiere. Muévete pronto, si eres capaz, y no te preocupes si alguien te dará crédito por eso. Y no vayas esperando La República de Platón; sé feliz hasta con el menor progreso, y trata el resultado de todas las cosas sin ninguna importancia.

La tarea de la filosofía es modesta y sencilla. No te tientes a la presunción.

9.30. Considera las vidas vividas hace mucho tiempo por otras personas, las vidas ha ser vividas por otros después de ti, hasta las vidas vividas ahora, en tierras extranjeras. ¿Cuántas personas ni siquiera conocen tu nombre? ¿Cuántas pronto se olvidarán de el? ¿Cuántos te ofrecen alabanza ahora, y mañana, tal vez, desprecio?

Ser recordado no tiene valor. Como la fama. Como todo.

9.31. Indiferencia a los eventos externos.

Y un compromiso con la justicia en tus propios actos.

Lo que significa: pensamiento y acción resultando en el bien común.

Que es para lo que naciste.

9.42. Cuando te encuentres con la desvergüenza de otra persona, pregúntate: ¿es posible un mundo sin desvergüenza? No.

Entonces no pidas por lo imposible. Deben haber sinvergüenzas en el mundo. Este es uno de ellos.

Lo mismo para alguien vicioso o deshonesto, o cualquier otro defecto. Recordando que toda la clase debe existir te hará más tolerante de sus miembros.

Si lo piensas, ninguna de las personas con las que estás enojado han hecho nada que pudiera dañar tu mente. Pero eso es todo lo que daño pudiera significar. ¿Qué hay de extraño con eso? ¿No es a tí mismo a quien debes reprochar, por no anticipar que ellos iban a actuar de esa manera? La naturaleza te dió los medios para que veas, que una persona determinada actuara de determinada manera, pero no prestaste atención. Ahora estás sorprendido por sus actos. Entonces, cuando llames a alguien deshonesto o desagradecido, vira el reproche para tí mismo. Fuiste tú quien hizo algo mal. Al asumir que alguien con esos rasgos merecía tu confianza. O al hacerles un favor y esperando algo a cambio, en lugar de mirar a la acción en sí como tu recompensa.

¿Qué más esperabas al ayudar a alguien? ¿No es suficiente que hallas hecho lo que requiere tu naturaleza? ¿También quieres un salario por eso? Es como si tus ojos esperaran una recompensa por mirar, o tus pies por caminar. Para eso fueron creados. Al hacer para lo que fueron diseñados, ellos están haciendo su función. Mientras que los seres humanos fueron creados para ayudar a los otros. Y cuando ayudamos a los demás, o los ayudamos a realizar algo, estamos haciendo para lo que fuimos diseñados. Realizamos nuestra función.

10.01. A mi alma:

¿Alguna vez alcanzarás la bondad? ¿Alguna vez estarás completa, pararás de desear, lujuriar y anhelar por personas y cosas para disfrutar? ¿O por más tiempo para disfrutarlas? ¿O por algún otro lugar o país, “uno con un mejor clima”?

En cambio debes estar satisfecho con lo que tienes, y acepta el presente totalmente. Y convéncete de que todo es el regalo de los dioses, que las cosas son buenas y que siempre lo serán.

10.03. Todo lo que ocurre es soportable o no.

Si es soportable, entonces sopórtalo. Deja de quejarte.

Si no es soportable… entonces deja de quejarte. Tu destrucción significa su final también.

Solo recuerda: puedes soportar cualquier cosa que tu mente haga soportable, al tratarlo como que es tu interés hacerlo.

En tu interés, o en tu naturaleza.

10.08. Epítetos para tí mismo: Honesto. Modesto. Sencillo. Cuerdo. Cooperativo. Desinteresado.

Recuerda que cordura significa entender cada cosa individual por lo que son. Y cooperación significa aceptar de buena manera lo que la naturaleza te asigna.

Y desinterés significa que la inteligencia debe elevarse por encima de los movimientos de la carne. Debe elevarse por encima de la fama, encima de la muerte, y sobre todo como esas cosas.

Si te mantienes con éstos epítetos, sin importarte si otros lo aplican a ti o no, serás una nueva persona, viviendo una nueva vida.

10.09. Tus acciones y percepciones deben tener como objetivos:

  • lograr fines prácticos
  • ejercitar el pensamiento
  • mantener la confianza basada en la comprensión.

10.12a. Seguir a la naturaleza en todo es estar relajado y energético, alegre y serio al mismo tiempo.

10.16. Deja de hablar acerca de cómo es un buen hombre, y solo sé uno.

10.33. Nunca dejarás de quejarte hasta que sientas el mismo placer que los hedonistas obtienen de la auto-indulgencia, solo al hacer lo que es apropiado para los seres humanos en la medida que las circunstancias (inherentes o fortuitas) lo permitan.

11.01. Características del alma racional:

  • Autopercepción, autoexamen, y el poder de hacer de sí mismo lo que sea que quiera.
  • Alcanza su objetivo, sin importar dónde llega el límite de su vida.
  • Afecto por sus vecinos. Veracidad. Humildad.

11.02. Para adquirir indiferencia por cosas tribiales como un buen cantante, o bailarines, o las artes marciales: mira a las partes individuales y pasa del análisis a la indiferencia.

Aplica esto a la vida como un todo.

11.09. Cuando avances hacia delante en la naturaleza, la gente se interpondrá en tu camino. Ellos no pueden detenerte de lo que es saludable; no dejes que ellos te detengan de soportarlos. Toma cuidado en ambos casos. No solo tengas buenos juicios y acciones sólidas, también ten tolerancia para aquellos que tratan de obstruirnos o darnos problemas de otras formas.

Porque la rabia, también, es una debilidad, tanto como fracasar o rendirse a la lucha. Ambos son desertores: el hombre que rompe y corre, y el que se deja alienar de sus semejantes.

11.10. La justicia es la fuente de todas las virtudes. ¿Cómo podemos hacer lo que la justicia requiere si estamos distraídos por cosas sin importancia, si somos ingenuos, crédulos, inconstantes?

11.11. Es la persecución de algunas cosas, y tu intento por evitarlas, lo que te deja en tanta confusión. Y sin embargo, ellas no te están buscando; eres tú quien las busca.

Suspende el juico acerca de ellas. Y al mismo tiempo se estarán quietas, y serás liberado de huir y perseguir.

11.13. Alguien me desprecia.

Ese es su problema.

El mio: no hacer o decir nada despreciable.

Alguien me odia. Es su problema.

El mio: ser paciente y alegre con todos, incluyendo a esos. Listo para mostrarles su error. No despectivamente, o presumiendo de mi auto-control, sino de una manera honesta.

11.15. Falsa amistad es lo peor. Evítala cueste lo que cueste. Si eres honesto y sencillo, se debe mostrar en tus ojos. Debe ser inequívoco.

11.16. Para vivir una buena vida:

Tenemos el potencial para eso. Si aprendemos a ser indiferentes a lo que no hace diferencia. Así es como aprendemos: al mirar a cada cosa, tanto las partes como el todo. Manteniendo presente que ninguna de ellas pueden dictar cómo las percibimos.

11.18. Cuando pierdas la paciencia, o cuando te sientas irritado: recuerda que la vida humana es muy corta. Dentro de poco todos estaremos enterrados uno al lado del otro.

Recuerda que no es lo que los otros nos hacen lo que nos molesta, ese es un problema para sus mentes, no para nosotros. Son nuestras propias percepciones erróneas. Deséchalas. Debes estar dispuesto a renunciar a pensar en esto como una catástrofe… y tu rabia se irá. ¿Cómo haces eso? Reconociendo que no has sufrido ninguna desgracia.

Recuerda que la rabia y el dolor te hacen mucho más daño que lo que los causó.

Recuerda que la amabilidad es invencible, cuando es sincera, no irónica o actuada. ¿Qué puede hacer hasta la persona más viciosa si continúas tratándolo con amabilidad y lo corriges suavemente en el momento exacto que él está tratando de hacerte daño?, en el caso de que tengas la oportunidad.

Cuando empieces a perder tu paciencia, recuerda: no hay nada varonil respecto a la rabia. Es la cortesía y la amabilidad lo que define a un ser humano, a un hombre. Es quien posee la fuerza, los nervios, y el coraje, no los llorones enojados.

Un pensamiento final, de parte de Apolo:

Esperar que las personas malas no lastimen a otras es una locura. Es esperar lo imposible. Y dejar que ellos se comporten así con las demás personas pero esperar que ellos no lo hagan contigo es arrogancia, el acto de un tirano.

11.21. Si no tienes un objetivo consistente en tu vida, no puedes vivir de manera consistente.

11.23. Sócrates llamaba a las creencias populares “monstruos debajo de las camas”, solo útiles para asustar a los niños.

11.37.

Necesitamos dominar el arte del consentimiento. Necesitamos prestar atención a nuestros impulsos, asegurándonos que no salen sin moderación, que ellos benefician a los otros, que son dignos de nosotros. Necesitamos mantenernos alejados del deseo y no tratar de evadir lo que está fuera de nuestro control.

12.01. Deja ir el pasado, confía el futuro a la Providencia, y guía el presente hacia la reverencia y la justicia.

Reverencia: aceptarás lo que se te asignó. La naturaleza lo destinó para ti, y tú fuiste asignado para eso.

Justicia: hablarás la verdad, francamente y sin evasiones, y actúa como debes, y como los otros se merecen.

No dejes que nada te detenga: el mal comportamiento de las personas, tus propias percepciones erróneas, lo que dirá la gente, o los sentimientos del cuerpo que te cubre.

12.03. Si puedes liberar tu mente de lo que dice o hace la gente, de lo que tú has dicho o hecho, de las cosas que tienes miedo que ocurran, de las imposiciones del cuerpo que te contiene y la respiración interna, entonces la mente es liberada del destino, tendrás claridad, y vivirás la vida en su propio reconocimiento: hacer lo que es correcto, aceptar lo que sucede y decir la verdad.

Si puedes eliminar las impresiones que suben a la mente, libre del futuro y del pasado (haciéndote, como dice Empédocles, una esfera regocijándose en su perfecta tranquilidad) y te concentras en vivir lo que puede ser vivido (osea, el presente)… entonces puedes pasar el tiempo que te queda en tranquilidad. Y en benevolencia. Y en paz con tu espíritu.

12.04. Nunca deja de asombrarme: todos nos amamos más a nosotros mismos que a las otras personas, pero nos importa más su opinión que la nuestra. Si un dios se nos aparece (o hasta un ser humano sabio), y nos prohibe ocultar nuestros pensamientos o imaginar algo sin inmediatamente gritarlo hacia fuera, no lo haríamos ni por un solo día. Eso es lo mucho que valoramos las opiniones de las otras personas, en lugar de las nuestras.

12.13. La tontería de las personas que se sorprenden por cualquier cosa que sucede. Como viajeros sorprendidos por las costumbres extranjeras.

12.16. Cuando alguien parece haberte lastimado: ¿Pero cómo puedo estar seguro? Y en cualquier caso, ten presente:

  • Que ya ha sido juzgado y condenado por sí mismo.
  • Que esperar que una persona mala no lastime a otros es como esperar que los árboles de higos no segreguen jugo, que los bebés no lloren, que lo inevitable no sucederá.
  • ¿Qué más podían hacer con ese tipo de carácter? Si sigues enojado, entonces ponte a trabajar en eso.

12.17. Si no es correcto, no lo hagas. Si no es cierto, no lo digas.

12.21. Dentro de poco serás nadie, en ninguna parte. Como todas las cosas que ves ahora. Todas las personas que viven ahora.

El destino de todo es el cambio, ser transformado, perecer. Para que nuevas cosas puedan nacer.

12.22. Todo está en cómo percibes las cosas. Tú estás en control. Puedes prescindir de la percepción errónea a voluntad, como redondear el punto. Serenidad, calma total, anclaje seguro.

12.24. Tres cosas esenciales en todo momento:

  1. Tus propias acciones: que ellas no son arbitrarias o diferentes a lo que la justicia abstracta haría. Eventos externos: que ellos ocurren arbitrariamente o por diseño. No te puedes quejar acerca del azar. No puedes argumentar con la Providencia.
  2. Cómo son todas las cosas, de dónde provienen y a dónde vuelven.
  3. Que si eres levantado repentinamente y puedes ver la vida y su variedad desde una gran altura, verías lo inútil que es. Y sin importar qué tan frecuente lo veas, siempre será lo mismo: las mismas formas de vida, la misma duración de vida.

12.26. Estar enojado con algo significa que has olvidado:

  • Que todo lo que ocurre es natural.
  • Que la responsabilidad es de ellos, no tuya.
  • Que todo es como elijas ver las cosas.
  • Que el presente es todo lo que tenemos para vivir. O para perder.

12.27. Constantemente haz una lista de aquellos que han sentido un intenso enojo con algo: los más famosos, los más desafortunados, los más odiados, los más lo que sea. Y pregunta: ¿Dónde está todo eso ahora? Humo, polvo, leyenda… o ni siquiera una leyenda.

Y qué tan triviales son las cosas que queremos tan apasionadamente. Y cuánto más filosófico sería tomar lo que se nos ha dado y mostrar nobleza, auto-control, obediencia a Dios, sin hacer una producción de la misma. No hay nada más insufrible que las personas que se jactan de su propia humildad.

12.29. Salvación: ver cada cosa por lo que es, su naturaleza y su propósito.

Hacer solo lo que es correcto, decir solo lo que es verdad, sin contenerse.

¿Qué más podría ser sino vivir la vida completamente sin la más mínima brecha?

12.32. No trates nada como importante excepto haciendo lo que tu naturaleza demanda, y aceptando lo que la Naturaleza te manda.

12.36. Has vivido como un ciudadano de una gran ciudad. Cinco años o cien años, ¿cuál es la diferencia? Las leyes no hacen distinción.

Y ser enviado lejos de allí, no por un tirano o un juez deshonesto, sino por la Naturaleza, quien primero te invitó, ¿por qué es eso tan terrible?

Haz tu salida con gracia, la misma gracia que se te ha mostrado.

© 2017, Erwin Pérez