La Familia

Cuando la Biblia menciona que la mujer salió de una costilla de Adán, recordemos que esto no es la descripción objetiva de un hecho. Luego dice que esta es la razón por la que el hombre se separa de sus padres y forma un solo cuerpo al unirse a su mujer y casarse.

El hombre está incompleto sin su mujer, y viceversa. Y más en la antigüedad donde cada uno realizaba funciones bien diferenciadas. El hombre cazaba, trabajaba la tierra y defendía su tribu. Trabajos para los cuales el hombre está mejor equipado biológicamente.

La mujer, siendo menos violenta y más social por naturaleza, se encargaba de cocinar, de cuidar de la familia, y de procurar que todos tuvieran lo que necesitaban.

Esto no es machismo. Machismo es creer que el trabajo que realizaba el hombre es más importante que el que hacía la mujer. Y no lo es. No hay éxito que valga la pena, si es a expensas de la familia. La familia es lo más importante en la vida de una persona. Desde este punto de vista, la mujer realizaba un trabajo igual de importante que el hombre.

Es ese deseo de superación y de mostrar a los demás los logros, lo que ha metido tanto al hombre como a la mujer en una guerra por el “progreso.” Unámonos como estamos concebidos a hacerlo. Pongamos la familia como lo máximo a proteger.

Que el trabajo lo haga cualquiera o ambos. Que se compartan las responsabilidades, que nos unamos en un solo cuerpo y así empujemos en la misma dirección y sentido. Así ninguno se sentirá superior al otro. Así la unión familiar apoyará a todos sus miembros. Así será más probable el éxito general.

Cómo Amar Incondicionalmente

Cuando amas sin esperar nada a cambio, no piensas en el resultado que tu acción puede generar. Te enfocas en el proceso y lo disfrutas. Amar es una acción y al realizar dicha acción sientes una gran satisfacción. Satisfacción que no depende de que alguien te responderá con el mismo amor. El amor verdadero es amor incondicional. Es incondicional porque no depende de condiciones externas.

Es amar sin importar la situación que ocurra. Es amar en la pobreza y en la riqueza. En la felicidad y en la tristeza. En la juventud y en la vejez. En la casa y fuera de ella. En la salud y en la enfermedad.

Es entregarte completamente por el bienestar de otra persona. Cuando ayudas a un desconocido en un momento de vida o muerte, es amor incondicional. Piensas en salvar una vida, no en lo agradecida que estará dicha persona. El trabajo que realizan l@s policías, militares, bomberos, paramédicos, enfermeros, y doctores, no es solo un trabajo, es amor incondicional. Arriesgan sus vidas por el bienestar de los demás. No hay dinero alguno que pague esas acciones.

Es el amor que sientes hacia un bebé o una persona que ha perdido la memoria. En ambos casos, tus acciones no tendrán una respuesta igual. Todo lo contrario, serán olvidadas completamente. Aun así, muchas personas realizan un sinnúmero de actividades tanto para los bebés como para aquellos que han perdido la memoria.

Por ejemplo, al amar incondicionalmente a tus hijos, te sacrificas por su bienestar. Aprendes a vivir privado del sueño. Cambias tus prioridades en la vida. Aprendes el significado de la palabra abnegación.

Otro ejemplo es el amor incondicional hacia tu pareja. Cuando lo pones en práctica, te haces responsable totalmente por la relación. Es tener Responsabilidad Extrema. Es entregarte 100% a la misma. Las relaciones de parejas exitosas son aquellas en que ambos miembros ofrecen el 100%, no un 50% y 50%.

Escuché hablar acerca del amor incondicional por parte del filósofo Alain de Botton. Nunca le había prestado atención a dicha frase o a lo que se refiere amor verdadero. Al meditar sobre estas ideas, concluí que es algo que debo practicar y por tanto puedo mejorar. Recuerda:

  1. Amar es una acción, con la práctica mejoras.
  2. Ama sin importar la situación que ocurra.
  3. Ama por el bienestar de los demás.
  4. Ama y no esperes nada a cambio.

MUY IMPORTANTE. Todo esto NO significa amar cuando alguien te quiera lastimar. Cuando alguien hace acciones injustas hacia ti, el amor incondicional que debes aplicar es tu amor propio. Recuerda a Marcos Aurelio y no tienes que desearles mal ni odiarlos. Solo no permitas que nadie se aproveche de tu bondad y sigue adelante.

© 2017, Erwin Pérez

Ser Papá

Ser papá es lo más maravilloso que puedo experimentar como ser humano. Desde la adolescencia, soñaba con la idea de cuando tuviera un hijo. Siempre me gustó jugar y hablar con niños pequeños, quizás estaba practicando.

Diego tiene ocho años y Enzo tiene 2 años. Junto a su madre Leticia, hemos ido aprendiendo el arte de criar. Esto no es ciencia y mucho menos exacta, todos somos disímiles, hasta los hermanos comparten rasgos, pero pueden tener personalidades totalmente distintas.

No existe un manual que garantice que nuestros hijos serán personas exitosas y felices. Hay mucha literatura acerca de esto, muchos estudios científicos por parte de psicólogos y psiquiatras. Cada padre o tutor es el arquitecto que diseña los diversos puentes que un niño va tomando en los primeros años de su vida.

En estos 8 años, ser papá me ha enseñado la importancia de:

  • Controlar mis emociones: todos los días son desiguales, cuando tenemos un “día malo” en el trabajo, o las deudas no nos dejan respirar, el tránsito, una discusión con la pareja o alguien cercano, puede hacer que nuestros hijos terminen pagando nuestro “mal día”. Tenemos que ser lo suficientemente maduros a la hora de corregir. Hace unos años decidí no utilizar la violencia con mis hijos, ya que entiendo que es una solución a corto plazo, que solo sirve para salir del momento. Llegará un día en que serán grandes y ese método no tendrá ningún efecto. Debemos tratar de que nos respeten, no que nos teman. Confieso que no es fácil controlarse, no somos robots que nos programamos y listo. Es una tarea lenta, día tras día, con sus altas y bajas. Pegarle a un niño es señal de frustración.
  • Ser su amigo: orgullosamente hoy puedo decir que soy el mejor amigo de mi hijo mayor. Jugamos fútbol, con el PS4, hacemos historias, luchamos, hablamos, leemos, le escucho y le respondo TODAS sus inquietudes SIEMPRE. Sé que en un futuro cercano, el tendrá un mejor amigo de su edad, lo cual me llenará de felicidad saber, que además de mí, él tiene otra persona a quien contarle sus sueños y temores, que se divierten y pelean, que planean algún viaje o alguna travesura, que ríen y lloran juntos. Trata de ser amigo de tu hijo, diviértete con él. Disfruta cada momento y etapa de tu hijo, un día será demasiado tarde y ya se habrá marchado de la casa.
  • Ser mejor persona cada día: la motivación externa que más logra acciones positivas en mí son mis hijos. Desde antes de nacer, cuando le hablaba y cantaba aún estando en el vientre de su madre, veo la vida desde una perspectiva más positiva. Quiero ser mejor en todo, no el mejor de todos, no compito con nadie, solo quiero ser el mejor Erwin que puedo ser, compito conmigo mismo todos los días. Mientras mejor persona soy, más puedo brindarle a ellos: enseñanzas, educación, viajes, valores, calidad de vida, felicidad, amor, estabilidad… un sinfín de oportunidades.
  • Alimentación sana: si hay algo trascendental que como padre yo quiero que mis hijos aprendan, es de llevar una alimentación sana. No es que sea importante, ¡Es lo primordial! La salud lo es todo, nos ofrece calidad y larga vida. No deseo que mis hijos sufran de diabetes, obesidad, enfermedades cardíacas, cáncer, u otras enfermedades asociadas a la mala alimentación, por eso, con mi ejemplo de alimentarme sano, sé que le estoy haciendo uno de los regalos más bonitos que les puedo dar.
  • Ser ejemplo: cuando cada decisión que tomamos está alineada con nuestros valores, todo nuestro ser está enfocado en lograr nuestros objetivos en la vida, así somos felices cada día y vivimos a plenitud. La felicidad es un camino angosto que termina al finalizar nuestra vida, no es una meta. Vivir de acuerdo con sus valores y ser feliz, es el ejemplo que les quiero dar a mis hijos.
  • Saber escucharlos: aunque los problemas que tienen los niños nos pueden parecer insignificantes, tenemos que tener mucho cuidado con menospreciarlos, ya que para ellos son dificultades en su camino. Debemos escucharlos, hablar del tema, dejar que se expresen.

Sin hablar de aquellas personas que maltratan a sus hijos, entiendo que existen padres que inconscientemente no les ofrecen lo mejor de sí a sus hijos. Entre el trabajo, la televisión, el alcohol, las drogas, los amigos y los eventos sociales, no les queda tiempo para dedicarlo a los niños. Esto es una prioridad, no dejen que se les pase el tiempo.

Espero seguir disfrutando cada día de mis hijos, acompañarlos en las diversas etapas de sus vidas, guiando sus caminos, no dirigiéndolos. Es fascinante, no hay nada en el mundo que se compare con el amor que siento hacia mis hijos. Cuando las personas se entregan totalmente en cuerpo y alma por el bienestar de otro ser humano, diría que es el nirvana de cada ser.

Aquellos que no tienen hijos, también pueden experimentar esta sensación, al entregarse en un 100% por el bienestar de una madre, un padre, hermano/a, o su pareja.

© 2017, Erwin Pérez