Sapiens – por Yuval Noah Harari

Escuché excelentes recomendaciones acerca de este libro, y había postergado su lectura por más de un año hasta que me decidí y lo compré. Temía que gracias a esas recomendaciones, mis expectativas fueran tan altas que el libro terminara por no gustarme. Ocurrió lo contrario. Me encantó. Es un libro de historia para la persona común y con el sello característico del autor, con sus opiniones y sugerencias. Le abre la mente a todo aquel que lo lea.

Idioma versión: Español
Fecha leído: Marzo 2018
Recomendación: 9/10
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Mis notas

  • Un gran número de extraños puede cooperar con éxito si creen en mitos comunes. La religión, la familia, las fronteras, la economía, la política, entre otros, son mitos comunes, son órdenes imaginados.
  • Las frecuentes infidelidades que caracterizan a los matrimonios modernos, las elevadas tasas de divorcio, la gran cantidad de complejos psicológicos que padecen tanto niños como adultos, son el resultado de obligar a los humanos a vivir en familias nucleares y relaciones monógamas, que son incompatibles con nuestro equipo lógico biológico.
  • Ciertamente, la revolución agrícola amplió la suma total de alimento a disposición de la humanidad, pero el alimento adicional no se tradujo en una mejor dieta o en más ratos de ocio, sino en explosiones demográficas y élites consentidas.
  • La esencia de la revolución agrícola: la capacidad de mantener más gente viva en peores condiciones.
  • Una de las pocas leyes rigurosas de la historia es que los lujos tienden a convertirse en necesidades y a generar nuevas obligaciones.
  • Los excedentes alimentarios de los campesinos eran confiscados por los gobernantes para impulsar la política, las guerras, las artes y la filosofía. Construyeron monumentos, palacios, fuertes y templos. Hasta la época moderna tardía, más del 90 por ciento de los humanos eran campesinos que se levantaban cada mañana para labrar la tierra con el sudor de su frente. Los excedentes que producían alimentaban a la reducida minoría de élites (reyes, funcionarios gubernamentales, soldados, sacerdotes, artistas y pensadores) que llenan los libros de historia. La historia es algo que ha hecho muy poca gente mientras que todos los demás araban los campos y acarreaban barreños de agua.
  • Creemos en un orden en particular no porque sea objetivamente cierto, sino porque creer en él nos permite cooperar de manera efectiva y forjar una sociedad mejor.
  • Los beneficios y la prosperidad que produjo el imperialismo de Roma proporcionó a Cicerón, Séneca y San Agustín el tiempo libre y los medios para pensar y escribir; el Taj Mahal no se podía haber construido sin las riquezas acumuladas por la explotación que los mogoles hicieron de sus súbditos indios.
  • La religión es un sistema de normas y valores humanos que se basa en la creencia de un orden sobrehumano.
  • En los 300 años transcurridos entre la crucifixión de Cristo y la conversión del emperador Constantino, los emperadores romanos politeístas iniciaron solo cuatro persecuciones generales de cristianos. Hubo menos de una decena de miles de muertes. En los siguientes 1,500 años, los cristianos masacraron a millones de correligionarios para defender interpretaciones ligeramente distintas de la religión del amor y la compasión.
  • Matanza del Día de San Bartolomé, 23 de Agosto de 1572. Murieron entre 5,000 a 10,000 protestantes en menos de 24 horas. El Papa se alegró tanto con la noticia, que mandó a decorar una sala del Vaticano con una pintura de la matanza. En ese solo día murieron más cristianos a manos de otros cristianos, que en todo el Imperio Romano politeísta a lo largo de su historia.
  • El monoteísmo judío, cristiano y musulmán asimiló numerosas creencias y prácticas dualistas, y algunas de las ideas más básicas de lo que denominamos “monoteísmo” son, de hecho, dualistas en origen y es espíritu. Incontables cristianos, musulmanes y judíos creen en una poderosa fuerza maligna (semejante a la que los cristianos denominan Diablo o Satanás) que puede actuar independientemente, luchar contra el Dios bueno y causar estragos sin el permiso de Dios. ¿Cómo puede un monoteísta ser partidario de una creencia dualista de este tipo (que, por otro lado, no puede encontrarse en parte alguna del Antiguo Testamento)? Lógicamente, es imposible. O bien uno cree en un Dios único y omnipotente o bien cree en dos poderes opuestos, ninguno de ellos omnipotente. Aun así, los humanos poseen una maravillosa capacidad para creer en contradicciones. De manera que no debería ser ninguna sorpresa que millones de piadosos cristianos, musulmanes y judíos consigan creer a la vez en un Dios omnipotente y en un Diablo independiente. Incontables cristianos, musulmanes y judíos han ido más lejos y han llegado a imaginar que el buen Dios necesita incluso nuestra ayuda en su lucha contra el Diablo, lo que, entre otras cosas, inspiró la convocatoria de yihads y cruzadas.
  • Es interesante especular acerca de qué podría haber ocurrido si Moctezuma hubiera podido manipular la opinión pública en España y conseguir la ayuda de uno de los rivales de España: Portugal, Francia o el Imperio Otomano.
  • Este es el pequeño inconveniente del capitalismo de libre mercado: no puede asegurar que los beneficios se obtengan de manera justa, o que se distribuyan de manera justa. Por el contrario, las ansias de aumentar los beneficios y la producción impiden ver a la gente cualquier cosa que se interponga en el camino. Cuando el crecimiento se convierte en un bien supremo, no limitado por ninguna otra consideración ética, puede conducir fácilmente a la catástrofe. Algunas religiones, como el cristianismo y el nazismo, han matado a millones de personas debido a un odio ardiente. El capitalismo ha matado a millones debido a una fría indiferencia ligada a la avaricia. El tráfico de esclavos del Atlántico no surgió de un odio racista hacia los africanos. Los individuos que compraban acciones, los agentes que las vendían y los gestores de las compañías del comercio de esclavos rara vez pensaban en los africanos, así como tampoco lo hacían los propietarios de las plantaciones de caña de azúcar. Muchos propietarios vivían lejos de sus plantaciones, y la única información que pedían eran libros contables claros de ganancias y pérdidas.
  • La historia de la ética es un triste relato de ideales maravillosos que nadie cumple. La mayoría de los cristianos no imitan a Jesucristo, la mayoría de los budistas no siguen las enseñanzas de Buda y la mayoría de los confucionistas tampoco siguen a Confucio. En cambio, la mayoría de la gente vive hoy siendo capaz de cumplir con éxito el ideal capitalista-consumista. La nueva ética promete el paraíso a condición de que los ricos sigan siendo avariciosos y pasen su tiempo haciendo más dinero, y que las masas den rienda suelta a sus anhelos y pasiones y compren cada vez más. El Capitalismo es la primera religión en la historia cuyos seguidores hacen realmente lo que se les pide que hagan. ¿Y cómo sabemos que realmente obtendremos el paraíso a cambio? Porque lo hemos visto en la televisión.
  • El dinero, el nivel social, el aspecto físico, casas grandes, puestos poderosos, política, reformas sociales, golpes de Estado, ideologías… ninguna de estas cosas nos proporcionará felicidad. Lo único que puede hacernos realmente felices: manipular nuestra bioquímica. La felicidad duradera proviene solo de la serotonina, la dopamina y la oxitocina.
  • Una vida con sentido puede ser extremadamente satisfactoria incluso en medio de penalidades, mientras que una vida sin sentido es una experiencia desagradable y terrible, con independencia de lo confortable que sea.
  • El sufrimiento surge del deseo, la única manera de liberarse completamente del sufrimiento es liberarse completamente del deseo; y la única manera de liberarse del deseo es educar la mente para experimentar la realidad tal cual es.
  • El origen del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugaces, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. Incluso cuando experimenta placer, no está contenta, porque teme que esta sensación desaparezca pronto, y anhela que dicha sensación permanezca y se intensifique.
  • Al eliminar el deseo por las sensaciones, cualesquiera que sean, la mente se calma, ve pasar los pensamientos y sensaciones, y los acepta como lo que son, como cosas pasajeras. Está en el momento presente. La serenidad que resulta es tan agradable, tan profunda, que los que pasan su vida en una búsqueda frenética de sensaciones agradables apenas pueden imaginarla.

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