Tropezar con la Felicidad – por Daniel Gilbert

Tropezar con la Felicidad

El Dr. Gilbert explica el por qué de la felicidad humana de acuerdo con cientos de estudios científicos. Este libro no es una guía para lograr la felicidad, nos muestra cómo trabaja el cerebro inconscientemente. Encuentro fascinante lo complicado que es el cerebro humano.

Idioma versión: Español
Fecha leído: Junio 2017
Recomendación: 8.5/10
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Mis notas

  • El ser humano es el único animal que piensa acerca del futuro.
  • Los investigadores han descubierto que cuando las personas encuentran fácil imaginar un evento, ellos sobreestiman la probabilidad de que eso realmente ocurra. Debido a que la mayoría de nosotros practicamos mucho más imaginando buenos eventos que malos, tendemos a sobreestimar la probabilidad que buenos eventos nos ocurran, lo que resulta en un optimismo irreal acerca de nuestros futuros.
  • Cuando anticipas eventos desagradables, tu mente minimiza el impacto negativo si ha de ocurrir dichos eventos. Esto es una práctica muy común de los estoicos.
  • Aparentemente, el ganar control sobre una situación puede tener un impacto positivo en tu salud y bienestar, pero perder el control de dicha situación puede ser peor que nunca haberlo tenido en absoluto.
  • La felicidad emocional es así. Es la sensación común a los sentimientos que tienes cuando ves sonreír a tu nieto por primera vez, recibes la noticia de un ascenso, saboreas una barra de chocolate belga mientras dejas que se funda bajo la lengua, curas el cáncer o te metes una buena raya de cocaína.
  • Blaise Pascal fue muy claro cuando dijo que:

    Todos los hombres buscan la felicidad. Esto ocurre sin excepción; sin importar lo distintos que sean los medios que empleen, todos persiguen ese fin. La causa de que alguien vaya a la guerra, y de que otros la eviten, es el mismo deseo en ambos casos, satisfecho desde distintos puntos de vista. La voluntad jamás da ni el más mínimo paso si no es con ese objetivo. Ése es el motivo de todas las acciones de todos los hombres, incluso de los que se ahorcan.

  • La felicidad se refiere a los sentimientos, la virtud se refiere a los actos, y esos actos pueden provocar esos sentimientos. Sin embargo, eso no sucede de forma obligatoria ni exclusiva.
  • Tus experiencias se convierten de forma instantánea, en parte de la lente a través de la cual ves todo tu pasado, presente y futuro, y como cualquier otra lente, da forma y distorsiona lo que ves. No juzguez a los demás. Cada quien tiene experiencias distintas, por ende, vé las cosas diferentes a tí.
  • Todas las afirmaciones sobre la felicidad se inspiran en el punto de vista de alguien, en la perspectiva de un ser humano único cuya recopilación de experiencias pasadas le sirve como contexto, lente y trayectoria para valorar su experiencia presente.
  • El acto de recordar implica “rellenar” las imágenes evocadas con detalles que en realidad no estaban almacenados. Por lo general, no podemos asegurar cuándo lo hacemos porque ese acto de “rellenado” ocurre a una gran velocidad y de forma inconsciente.
  • Cuando estás escogiendo, tienes en cuenta las características positivas de las alternativas y, cuando rechazas, tienes en cuenta las características negativas.
  • Cuando las personas videntes imaginan que no pueden ver, no imaginan esas otras cosas en las que puede consistir la existencia, y por eso se equivocan a la hora de predecir qué grado de satisfacción puede proporcionar esa clase de vida.
  • La primera ley de Clarke: “Cuando un científico distinguido, aunque ya mayor, afirma que algo es posible, seguramente tiene razón. Cuando afirma que algo es imposible, seguramente se equivoca”.
  • uno de los síntomas de la depresión es que cuando los afectados piensan en acontecimientos futuros no logran imaginarse disfrutando mucho con ellos.
  • Es lógico que imagines el futuro y pienses en cómo te hará sentir, pero como el cerebro está decidido a responder ante los acontecimientos presentes, sacas la conclusión errónea de que mañana te sentirás como hoy.
  • La variedad hace menos felices a las personas, no más. Esto lo he experimentado en los últimos años con una vida minimalista, tratando de vivir con lo necesario, ni más ni menos. Al tener menos opciones a elegir, por ejemplo en mi ropa diaria, no ocupo mi mente en trivialidades. La página Project 333 puede ayudarte a iniciar este estilo de vida. Yo inicié al leer el blog The Minimalists.
  • Las cosas maravillosas son más maravillosas la primera vez que ocurren, pero su cualidad de maravilla disminuye con la reiteración.
  • Cuando los episodios están lo bastante separados en el tiempo, la variedad no sólo es innecesaria, sino que puede salirte muy cara.
  • Las personas sin discapacidades físicas están dispuestas a pagar mucho más por no quedarse paralíticas que los discapacitados por volver a tener movilidad, porque las personas sanas subestiman lo felices que son los paralíticos.
  • El cerebro y el ojo pueden tener una relación contractual en la que el primero ha accedido a creer lo que ve el segundo, pero, a cambio, el ojo ha aceptado ver lo que el cerebro quiere.
  • Cuando los hechos cuestionan la conclusión que te favorece, los analizas con mayor detenimiento y los sometes a un análisis riguroso. El ser humano siempre quiere tener la razón.
  • ¿Por qué las personas se arrepienten más de las inacciones que de las acciones? Una razón es que el sistema inmunopsicológico lo pasa peor fabricando visiones positivas y creíbles de las inacciones que de las acciones.
  • El sufrimiento intenso activa todos los procesos para erradicarlo, mientras que el leve no lo hace, y este hecho que está en contra de la intuición puede complicarte el predecir tu futuro emocional.
  • Sueles buscar visiones positivas de las cosas y personas que tienes que aguantar y no de las demás. Por ejemplo, es más fácil que le soportes a tus seres queridos acciones que a un desconocido no lo harías. El cerebro inconscientemente encuentra lo positivo de ellas.
  • Las circunstancias inevitables activan las defensas psicológicas que te permiten alcanzar visiones positivas de esas circunstancias, aunque no anticipes que esto ocurrirá.
  • El simple acto de explicar un acontecimiento desagradable ayuda a que se desvanezca.
  • Cuando no terminas las cosas que haz empezado, sueles pensar en ello y recordar con frecuencia esos asuntos inacabados. Por esto crea ansiedad no terminar alguna actividad.
  • El poeta John Keats apuntó que mientras los grandes autores son “capaces de vivir con incertidumbres, misterios, dudas, sin las molestias de tener que buscar hechos ni razones”, los demás somos “incapaces de permanecer satisfechos con la mitad del conocimiento.”
  • Intentas repetir esas experiencias que recuerdas con placer y orgullo, e intentas evitar las que recuerdas con vergüenza y arrepentimiento. El problema es que, a menudo, las recuerdas de forma incorrecta. Por esto repetimos los mismos errores en todo tipo de actividades, por ejemplo en lo financiero, al volvernos a endeudar, en el amor, al volver a confiar en una persona similar a la que nos engañó.
  • Por lo general (aunque no de forma incorrecta), supones que las cosas
    que recuerdas con facilidad son las que encuentras con más frecuencia.
  • El hecho de que la experiencia menos probable sea, a menudo, el recuerdo más probable puede hacer estragos en tu habilidad de predecir las experiencias futuras.
  • Esta tendencia a recordar y confiar en los ejemplos poco frecuentes es una de las razones de por qué repites los mismos errores con tanta frecuencia.
  • Como los seres humanos suelen recordar los mejores momentos en lugar de los peores, y no los momentos más probables, la riqueza de la experiencia que los jóvenes admiran no siempre reporta claros beneficios.
  • La forma en que termina la experiencia te importa más que la cantidad total de placer que obtenemos, hasta que te paras a reflexionarlo. Por esto, es importante meditar las opciones antes de tomar una decisión.
  • Al igual que transmites tus genes en un esfuerzo por crear personas cuyas caras sean como la tuya, también pasas tus creencias en un esfuerzo por crear personas cuyas mentes son como la tuya.
  • Casi todas las veces que le dices algo a alguien, estás intentando cambiar la forma en que actúa su cerebro, intentando cambiar la forma en que ve el mundo para que su visión se parezca más a la tuya. Esto tiene mucho sentido, primera vez que lo leo y me parece que se aplica a casi todos y en casi todas las situaciones.
  • La riqueza aumenta la felicidad humana cuando eleva a las personas de la pobreza más abyecta a la clase media, pero no contribuye mucho a ese aumento de felicidad a partir del aumento de calidad de vida. Esto se refiere a que cuando el ser humano tiene cubiertas sus necesidades básicas, ese dinero extra que obtiene no multiplica su felicidad, solo sirve para tener hobbies más costosos. Esto lo vemos cuando personas como el fallecido actor Robin Williams se quitan la vida.
  • Adam Smith, padre de la economía moderna, dijo en 1776: “El deseo de comida está limitado en todos los hombres por la limitada capacidad del estómago humano; pero el deseo de las comodidades y ornamentos de los edificios, el vestido, el equipamiento y los muebles del hogar, parece no tener mesura ni límite alguno.” Esa “necesidad” de tener más del ser humano, hace que las personas se endeuden por encima de su capacidad, le dan más valor a los objetos, y cuando los pierden no logran reponerse de la pérdida.
  • Las economías florecen y crecen sólo si la gente se engaña pensando que la riqueza la hará feliz. Si y sólo si las personas asumen esa falsa creencia producirán, procurarán y consumirán lo suficiente para sostener sus economías.
  • La mejor forma de predecir lo que sentirás mañana es observar cómo se sienten otros hoy.
  • Estudios detallados sobre cómo se sienten las mujeres al realizar sus actividades diarias demuestran que se sienten menos felices cuando se ocupan de sus hijos que cuando comen, hacen ejercicio, compran, duermen la siesta o ven la televisión. De hecho, cuidar a los niños parece ser sólo un poco más placentero que hacer la limpieza del hogar. En mi caso particular, que hace más de 3 años me ha tocado la labor de cuidar de mis hijos, entiendo que esas personas que no les hace feliz cuidar a sus hijos, tienen un vacío existencial, no han encontrado el sentido de sus vidas. Como escribió Nietzsche: “Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo.”
  • Lo que obtienes desde un punto de vista objetivo (la riqueza) no es lo mismo que lo que experimentas desde un punto de vista subjetivo cuando lo obtienes (la utilidad). La riqueza se puede medir contando dólares, pero la utilidad debe medirse contando el bienestar que procuran esos billetes. La riqueza no importa, la utilidad sí. No te preocupa el dinero, ni los ascensos ni las vacaciones en la playa en sí; te preocupa el placer que esas formas de riqueza pueden proporcionar o no.
© 2017, Erwin Pérez

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