El Arte de la Guerra – por Sun Tzu

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra es todo un clásico de la literatura mundial. La sabiduría militar de Sun Tzu puede ser aplicada luego de más de dos mil años, y no solo en la milicia, sino que también la podemos aplicar a los negocios y la vida diaria.

Idioma versión: Español
Fecha leído: Mayo 2017
Recomendación: 9/10
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Mis notas

En cada batalla, la estrategia es de vital importancia, así que si eres experto, finges inexperiencia; si eres eficiente, finges inercia.

Crea en el enemigo una ilusión que lo atraiga; simula una desorganización entre tus tropas y después atácalo.

Finge insuficiencia y deja que ostente su arrogancia.

Agrede al enemigo donde no esté protegido, has redadas cuando menos se lo espera!

No reveles a nadie tu formación, y mucho menos la estrategia que intentas llevar a cabo.

Podríamos considerar que un general que conoce el arte de la guerra, se convierte en el árbitro del destino de su propia gente y de su estado.

Lograr vencer cien veces cien batallas, no es lo máximo en habilidad: obtener la supremacía en el enemigo sin tener que combatir, eso es el mayor triunfo.

Si estás en inferioridad absoluta, si puedes, retírate.

Conoce al enemigo como te conoces a ti mismo. Si eres capaz de eso, aunque sea en la mitad de cien batallas no arriesgarás nada.

Se debe atacar sólo cuando se esté seguro de la propia supremacía.

Un general hábil, logra provocar situaciones que le garantizan la victoria, y no deja escapar ninguna posibilidad de meter al enemigo en dificultad. Así, su ejército ha ganado ya incluso antes de empezar una guerra.

Para impulsar al adversario a la acción, se le debe de hacer ver una posible ventaja. Para desalentarle, hazle temer un daño. Cuando tu adversario esté reposado, debes lograr cansarlo; cuando sabes que tiene la barriga llena, debes hacerle morir de hambre; cuando está tranquilo, debes impulsarlo a moverse.

El mejor ataque es aquel que no se logra entender para defenderse.

Si el adversario tiene una superioridad numérica, mejor no desafiarlo.

Al amanecer, el humor es bueno. Durante el día disminuye, de noche los pensamientos regresan a casa. Así pues quien es experto en el Arte de la Guerra, no afronta al enemigo cuando sabe que su moral es alta, lo ataca cuando sabe que su humor es bajo, o cuando sabe que sus soldados tienen nostalgia de su hogar. Esto significa tener el control moral.

Tener en cuenta las ventajas, sirve para elaborar los planes. Valorar las desventajas, sirve para evitar el problema. El miedo a un daño, bloquea. La acción, es agotadora. La previsión de una ventaja, impulsa.

No sueñes con no ser atacado, sin embargo, haz todo lo posible para ser inatacable. Es una regla fundamental en el Arte de la Guerra.

El temperamento de un general, puede ocultar cinco trampas:

  1. Si desprecia el peligro, puede ser asesinado.
  2. Si es excesivamente apegado a la vida, será seguramente un prisionero.
  3. Si es irascible, es porque le provocan.
  4. Si tiene un alto sentido de la moral, será sensible a la calumnia.
  5. Si es sensible, puede hacerte vivir en un tormento.

El buen general, mantiene en buena salud a sus tropas. Un ejército sin enfermedades, es invencible. Así se dice.

Un enemigo ruidoso incluso por la noche, es un rival asustado.

Los oficiales que no tratan bien a sus propios hombres, y al mismo tiempo le temen, no saben mantener la disciplina.

No castigues nunca a tus hombres, sin haberte ganado primero su respeto: no te obedecerán más. Y las tropas indisciplinadas son difíciles de gobernar.

La disciplina se obtiene con la educación. Tropas bien preparadas te serán fieles; de lo contrario no serás capaz de hacer que te obedezcan.

El general decidido, que no aspira a hacerse notar, y se retira sin temer el deshonor, que siempre trabaja para el bien del pueblo y del soberano, puede ser considerado el tesoro más preciado del Estado.

Mantente unido con tus soldados, consigue el modo de que entre ellos haya armonía: es el Tao de la organización. Gana usando las fuerzas directas y laterales. Un buen general, hace que su ejército sea armonioso. Así, dar las órdenes a los hombres es como dárselas a uno solo, deben hacer aquello que quieras tú.

Conocer el Arte de la Guerra, significa saber siempre la situación exacta del enemigo, de modo que puedas tomar las mejores decisiones acerca de las tácticas de ataque.

Un soberano no puede declarar la guerra, solamente por una discusión, ni siquiera un general puede mandar realizar una batalla, solo porque está impulsado por la ira… De hecho, mientras un hombre enfadado puede recuperar la tranquilidad, y un hombre ofendido puede calmarse, un Estado destruido no puede ser recompuesto, así como los muertos no pueden resucitar.

© 2017, Erwin Pérez

3 comentarios sobre “El Arte de la Guerra – por Sun Tzu

    1. MUY BUENO LO QUE ESCRIBISTE PAPI, TENIA ESE LIBRO LO LEI 3 VECES HACE MUCHO TIEMPO, ESTA LECTURA ME ACORDO MUCHAS COSAS QUE HABIA OLVIDADO, MUY BUENO.

      Me gusta

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